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jueves, 6 de febrero de 2020

"EL FARAÓN Y LA SANTA"; UNA NOVELA CON CIERTAS DOSIS DE POLÉMICA

 
Juan Bautista, protagonista de la novela, posando junto a un retrato de María Magdalena, procedente del taller de Leonardo.

Juan Bautista Fernández recibe un encargo por  parte de una cofradía religiosa. El controvertido encargo le hará reflexionar acerca del Jesús histórico, alejándole de sus creencias tradicionales, a la vez que su vida cambiará para siempre; escenarios como Venecia, París, Jerusalén, o el puerto de Jaffa serán testigos de sus vivencias, donde las pasiones, sexo, y los fanatismos religiosos prenderán en su piel.

 Con este argumentario todo pareciera normal en el contexto de una novela cualquiera, donde la fluidez de la trama, el colorido de los variopintos lugares donde transcurre, y un protagonista que destila grandes dosis de misterio predisponen a que tal relato no tenga problemas a la hora de su publicación.
Pues sí, después de ser visionada por varias editoras,  cierto es que la negativa no fue contundente, pero sí censuradora en torno a varías escenas del relato; siendo estas escenas, no producto de la fantasía novelada, sino hechos reales acontecidos al propio protagonista. La sugerencia y solución estaba en cambiar dichas escenas; pero de haberlo efectuado, el contexto y la fuerza dramática se hubieran resentido.  Evidentemente, yo no estaba por elaborar un "pastiche", y dejar un relato de alto calibre en un mero panfleto de aires turísticos para deleite de aquellos que quieran viajar por Jerusalén y zonas adyacentes.  
El protagonista; -como ya dijimos anteriormente-, vivirá situaciones íntimas, incluso intimidatorias, por parte de ciudadanos de otras religiones. Y ahí es donde llegan los problemas: en ciertos temas, cada una de las tres religiones monoteístas tiene una manera de proceder, incluso tratándose sobre delitos de corte sexual. Luego, los medios de manipulación de masas, es decir el de las tres Emes, hará su elegía condenatoria, según de qué religión se trate. En ese particular estado de cosas, el cristianismo es quien más palos suele recibir, ofreciéndonos una sensación donde sólo en esta cultura pareciera que se dan los mayores crímenes, las más grandes aberraciones que un ser humano pueda ofrecer. Sin embargo, si el protagonista recibe un trato intimidatorio, es practicamente secuestrado para integrarse en un particular harén; y si éste es ingenuo y cede al chantaje, lo más natural es que a las pocas horas su cadáver sea arrojado por la borda de un exclusivo yate repleto de griferías de oro, alfombras de terciopelo rojo carmesí, entre copas vacías del champán más caro del mundo.
No se trata, evidentemente de un individuo de formación cristiana, y para  mayor deleite es un multimillonario ávido de grandes cargas de lujuria. Creo que cualquier lector avezado sabe por donde voy. Pues, justamente ahí estriba todo el problema: no se puede narrar este hecho por la absurda y ya cansina "corrección política". Si el individuo en cuestión hubiese sido cristiano, igual sí.
 Los occidentales solemos pensar que las religiones ya no tienen peso en el orbe, que el mundo es absolutamente tolerante y todo es ¡muy guay! La realidad es más bien contraria, y quizás hoy se vivan los mas desgarradores fanatismos de la historia; más incluso que en el Israel del siglo primero; -al menos allí el noventa y cinco por ciento del pueblo judío era analfabeto, ¡ni tenían televisión, prensa e Internet!...¡Qué felices eran!...

 El relato hace ver esos contrastes que dejan en evidencia las infamias adheridas a las religiones, y no es casualidad que el día que las famosas torres gemelas caían, los muchos trabajadores pertenecientes a una de estas religiones no acudieron a sus labores en dichos edificios. Por no hablar de trenes accidentados con cientos de víctimas, y un largo etcétera....
Son muchos personajes, los que discurren en este relato, pero hay uno con unas connotaciones especiales, que los editores no supieron detectarlo; y que a buen seguro les hubiera causado un morbo de muchos kilates. De haberlo hecho, sus intereses hubiesen cambiado, habrían dejado aparcadas sus estupideces con barniz de progresía y probablemente esta novela hubiese alcanzado el estatus de best-seller. Dicho personaje es uno de los mas importantes miembros de la Realeza internacional. Pero, deliberadamente fue camuflado, casi encriptado en el contexto de la novela; aunque, evidentemente cada lector pueda hacer cábalas sobre su identidad.  Fue la única petición que Bautista me hizo, cuando  comencé a pergeñar la novela; quería que se protegiera su identidad, y lógicamente siempre respeté esa consideración y de tal forma así quedó.
 


 

jueves, 18 de abril de 2019

JUAN BAUTISTA EN LAS PROCESIONES DE CARTAGENA


      Desde hace bastantes años, Juan Bautista rinde un amor que le es recíproco a Cartagena y su comarca. Allí moran algunas de sus obras, y los desfiles de semana santa tienen para él un determinante interés. Desde hace tres años, Bautista me invitó a subirme en su barco pasionario que tiene sede en la ciudad departamental. 

Juan Bautista junto a Mariana Larios.

  Hablar de "californios" y "marrajos" tiene su proverbial importancia cuando se contemplan unos desfiles con marca indeleble como los cartageneros. La impronta militar les confieren un ritmo que puede parecer severo, pero a su vez resulta cadencioso. Y no es igual cuando lo observamos a través de la televisión o vídeos que en pleno directo. Reconozco que vistos en estos medios resultan fríos, sin embargo en vivo, emocionan y te harán un esclavo admirador de su estética tan genuina. 
 
La perfección en el desfilar se torna emotiva y de una belleza inusual.

      Siempre tenemos la dicha de coincidir con  alguien representativo de tan emblemática semana santa. Este año fue Mariana Larios, una mujer que lo es todo en la tradición semanasantera de la ciudad marítima. Como de costumbre, desde la amplia balconada de la iglesia de los "Padres Claretianos", situada en la calle Mayor, visionamos el desfile en noche de miércoles santo y que correspondía a la cofradía california.


   Mariana fue "Nazarena Mayor" el pasado año, pregonera de algún que otro pueblo de la comarca cartagenera; y por encima de todo es una enciclopedia viva de la historia de Cartagena, especialmente en su vertiente religiosa. Antes de compartir con Mariana, Bautista hizo entrega a la iglesia del tradicional "cirio pascual", a través del reverendo Fernando Gutierrez Reche, que cada año dedica a este templo.
 Una de las obras de Bautista en los "Claretianos"
  Después de un ágape frugal e informal, en una noche ligeramente ventosa, nos dispusimos a presenciar el desfile "californio" donde la imaginería de Mariano Benlliure florece junto a obras de Sánchez Lozano, Hernández Navarro o del cartagenero de origen valenciano José Alfonso Rigal.


   Mariana nos fue explicando los orígenes de las cofradías, sus peculiaridades, así como las diferencias entre ellas; los pequeños detalles que pueden pasar inadvertidos al público pero que conforman el micro-cosmos de la filosofía de semana santa.


          La tremenda envergadura de los tronos, el exorno floral, la iluminación, el vestuario de los penitentes, la presencia de bandas militares; pero en especial la cadencia, el "tempo", la fluidez del desfile, hacen de la trimilenaria Cartagena un auténtico oasis para los amantes de estas tradiciones.


           Las procesiones cartageneras podrán gustar más o menos o tal vez no, pero donde no existen dudas es en su puesta en escena: se percibe que están enormemente trabajadas, que no existen improvisaciones, son el producto de una larga y consensuada elaboración proveniente de cientos de años. Y puede que el mejor respaldo lo tengan de sus propias gentes, tanto los que participan como aquellos que son espectadores; todos ellos prodigan un respeto y lealtad, y que en tiempos convulsos como los actuales no es poco...
                                     Texto y fotos de Giovanni R.Tortosa


 

sábado, 16 de marzo de 2019

JUAN BAUTISTA JUNTO AL ÚLTIMO SERENO DE MADRID

Juan Bautista, junto al último sereno madrileño ante la mirada de su nieto.

   La mañana andaba revestida de un gris platino, que nos hacía evocar los inviernos de París, mientras caminábamos por la Gran Vía madrileña. Los termómetros de Callao marcaban menos tres grados a las once de la mañana, pero el ambiente cosmopolita no se rompía por el frío reinante. Teníamos que abrirnos paso casi a codazos por las proximidades de Sol, como si aterrizáramos en una playa de Benidorm en pleno agosto.
Tanto Bautista como Juanjo Muñoz precisaban ir a un comercio de fotografía en la calle Bolsa, entre Tirso de Molina y Sol. Debían de solventar un pequeño problema para poder enviar las fotografías de la noche anterior en el hotel "Wellington", con motivo de la entrega de premios por parte de la Fondazione Constanza.
 
Bautista y Juanjo Muñoz  junto al emblemático local.

    El pequeño y antiguo local se llama "Pibe" y lo recomiendo a todo aquél amante de la fotografía, ya sea amateur o profesional. Nos atendieron de "fábula" y el extenso reportaje con varios kilos de glamour pudo llegar a su destino. Juanjo no paró en toda la noche de accionar sus flashes, a la vez que Bautista posaba como un emperador del Caúcaso  entre la grey artística que asistió a la cena. Pensé que Bautista acabaría exhausto después de todo aquello,  pero aún tuvo arrestos para dejarse caer por el local de copas regentado por el televisivo chef Chicote, y marcarse unos bailecitos con la incombustible Alaska, ante la vampírica mirada de Matamoros.

Así de florida estaba la fantástica plaza de Tirso de Molina.
     Ya metidos en plena plaza de Tirso de Molina, les propuse tomar unos vinos en el mesón de mayor antigüedad de Madrid, que es la denominada "Taberna de Antonio Sánchez", en la calle Mesón de Paredes. Tanto a Juanjo, como a Bautista les entusiasmó la sugerencia. Yendo hacía la vetusta taberna de los "tres siglos" nos encontramos con la insólita escena de un simpático anciano que posaba para la filmación de una televisión nacional. Aquello nos alertó, sacamos las cámaras y comenzamos a tomar imágenes especialmente del carismático personaje que sonreía ante la cámara y los profesionales. 
 
Escena de la filmación.

   Juan Bautista comenzó a charlar con uno de los curiosos alrededor de la escena, y resultó ser nieto del enternecedor anciano, que a la sazón era el último sereno todavía vivo en Madrid. Y  nuestro "maestro de ceremonias"  se sintió gratamente interesado por la temática; días después se intercambiaron mensajes y probablemente adjudiquen a Bautista, el encargo de una escultura homenaje a los serenos madrileños.
 
Esta vez,  delante de la ilustre y tri centenaria fachada.

    Por fin, llegamos a la famosa taberna; -que se encontraba a unos escasos metros de la grabación- y de inmediato agradecimos la cálida temperatura del local, en claro contraste del frío que asolaba Madrid en esa mañana de sábado.
     El torero "Cara-Ancha" fue uno de sus propietarios y el también torero Antonio Sánchez sería uno de los últimos y quien legara su nombre a la taberna. En otros tiempos fue un establecimiento donde se celebraban las mejores tertulias entre artistas, intelectuales y gentes del toro. Tres siglos contemplan sus paredes forradas en madera y alguna que otra cabeza de toro contempla a los clientes desde las alturas. Retratos de toreros con patillas de hacha complementan la decoración.
 
Uno de los rincones del fascinante lugar.

    Como uno ya conoce esos entresijos históricos, les fui comentando las peculiaridades del local y algunas pinceladas de su más que longeva vida. Tomamos unos vermuts acompañados de tapas variadas. 
Juan Bautista posando junto al rey de la virilidad.

        L´ amour des amours, es decir Amélie que es antropóloga, me hablaba hace unos meses en esta misma taberna del potencial energético de los toros, de su singular carga genésica. "En una plaza de toros, ni mil hombres que hayan, poseen la gigantesca virilidad que dimana el toro; todo queda empequeñecido ante ese volcán de masculinidad que es el toro, por eso los toreros encarnan y representan la esencia femenina en esa lucha"; -así expresaba Amélie su tesis, mientras tomábamos unas copas con manzanilla de Jerez.
     A través de sus pupilas de azul mediterráneo, Amélie me hizo viajar a su particular cosmos y como si fuéramos a lomos de un caballo, me propuso recorrer la historia española; precisamente ella, que es de origen francés  y enfatizaba los hermosos encantos de esta tierra tan poco valorada a veces.
 
Posando junto a la divine Amélie.

   Y más lejos aun, Amélie me hizo la sugerencia de posar debajo de la cabeza del toro de la alternativa de Antonio Sánchez. Me aseguró que estar cerca de un toro, aunque éste ya no tenga vida, refrendaba esa suerte de sortilegio fetichista y que podría influir como un potenciador de virilidad. Así que, a mi amigo Bautista le invité a hacerle unas fotos debajo de tan portentosa cabeza. Pero no le conté la tesis de Amélie; espero que la influencia de casta brava repercutiera sobre él, como una bendición de los dioses solares.

      "Desde luego, parece que estamos como en la época de Joselito y Belmonte. El país sigue dividido en dos, cómo si fuera el "Titanic", encallado y partido por la mitad; media España odia a la otra y así como de costumbre. Se pierde mucha energía con esas cosas". Amélie fantasea continuamente con el "Siglo de Oro" español, se emociona al escuchar la "Marsellesa" o "Suspiros de España" y le fascina el olor del tabaco puro en las plazas de toros; -dice que es de lo más erótico, mientras paladea los lances de capote de Morante de la Puebla.


   Para ella, España sigue siendo un lugar secular, divertido, único por su carácter, tradiciones e historia. "Aunque en Japón hayan más aficionados al flamenco que en toda Andalucía".  Al respecto de las nuevas generaciones, no daría por ellos ni un céntimo de euro: "me dan pena, provienen de la era del plástico y además no hay diferencias entre un holandés, un americano o un español; como si salieran de un mismo patrón, -¿tu crees que pueden valorar este entorno de maderas nobles y el poso que los siglos han dejado aquí?; ¡si ni tan siquiera saben de donde proceden el pollo y los huevos que comen, creen que son productos de laboratorios! "Muchos de ellos, además viven bajo las represiones psicológicas que les imponen las sectas políticas; muchas de estas mujeres prefieren refugiarse en artefactos de plástico de sex-shops antes que tener relaciones con hombres; porque les adoctrinaron para odiarlos, es como si les hubieran colocado un burka psicológico".   "Y no me extraña; el programa de televisión más visto es ese putrefacto reality, en una perversa casa atiborrada de micrófonos y cámaras, con potentes luces de quirófano, donde una panda de vagos  lloran más que en un tanatorio". "¡Claro, les hacen autopsias en vivo, les sacan hasta el último aliento de sus almas!.."  Dicho programa está inspirado en la novela de Orwell, 1984, donde se vislumbra un estado totalitario y el control absoluto de los individuos bajo la égida comunista. Controlarán el chocolate que comas, los orgasmos que puedas tener, todo, absolutamente todo será diseccionado por ese gran ojo que lo ve todo...

Juanjo y Bautista, disfrutando de la gélida mañana madrileña.

  Amélie habla en tono distendido, sin intención de anatemizar nada, con un ligero toque de fina ironía. Y siempre, sazonando de humor sus comentarios filosóficos: "España lleva más de una década sin gobierno, los que llegan a esa labor apenas demuestran talento para conducir este país maravilloso; el anterior hacía de "don Tancredo" y el que hay ahora basa todo su caudal intelectualoíde en sacar un cadáver para llevarlo a otro sitio". ¡ Si Aristófanes levantara la cabeza lo convertiría en su mejor referente satírico, no tendría desperdicio!...¡Con esa mirada al vacío que le caracteriza!... 

      Te cae mal el primer ministro?  "-No, en absoluto, me parece hasta divertido, si no fuera porque sus caprichosas decisiones afectan a todo un país;  por ser de origen judío cree en la resurreción de los muertos, y tál vez por ello ha resucitado la memoria de Franco, que andaba perdida en la bruma del tiempo"...
 

"¡Ah; visto por detrás, cuando camina me parece uno de esos toreros retirados, repletos de garbo y chulería!". -¿Te refieres también al primer ministro?
 
Juan Bautista y Juanjo Muñoz, en lo que sería el "inicio de fiesta".

        "  Algo así, ese personaje me recuerda al emperador Cayo Calígula, por su estatura, su fina estampa, y también por la enfermiza obsesión de aferrarse al poder a costa de lo que sea. ¡Dos caudillos con más altura que la Giralda!... Pero te diré que no me suelo tomar en serio casi nada. Como ves, me suelo reír bastante; la vida es un inmenso vodevil, ni siquiera teatro serio, y los políticos parecen haber desembarcado procedentes de otro planeta. El día que encuentre a alguien que haya leído por entero el Apocalipsis y haya sacado alguna consecuencia; -que sería como intentar comprender un cuadro de Tàpies- entonces me lo tomaré en serio...Te digo eso, porque nadie logra pasar de las primeras veinte páginas."
         Apocalipsis, rabo de toro al vino tinto, jamón ibérico sobre tomate triturado, y la contagiosa risa de una mujer que lleva la alegría por bandera,  deliciosa y sabia Amélie, portento de una aquilatada cultura envuelta en un cuerpo de aromas seductores...  Encontrar una mujer de semejante perfil es como si te toca una primitiva con bote incluido. Gracias Amélie por desgranar tu fascinante filosofía a la espera que resuenen las archi-anunciadas trompetas del Apocalipsis con unas copas de fino en las manos...

                                            
      Texto y fotos de Giovanni R.Tortosa

 

jueves, 14 de febrero de 2019

PREMIOS FONDAZIONE "CONSTANZA"-MADRID 2019

Alessandro Costanza junto a Fulvia Guccini y Silvia Miccoli.

     Bautista quería echar un vistazo a los preparativos de la gran fiesta. Nada podía quedar a la improvisación; por ello aterrizamos en el taurino "Wellington", media hora antes a la comparecencia de los invitados. Mi primera impresión fue Alessandro Costanza; me pareció todo un lord inglés, con su impecable esmoquin, y con un ligero toque "Warholiano". Anduvo preparando la "misse en scene", clasificando los trofeos. Se notaba su afán de perfeccionismo, de que todo estuviera en orden y bien presentado. Tras de él, una bella joven italiana le secundaba en los preparativos, su pareja.

Lady Gacelyns, posando junto a Juan Bautista.
   También andaba en los preparativos, Javier Rodríguez, que es el embajador de la fondazione en España. Mientras tanto, Lady Gacelyns presidió una pequeña sesión fotográfica con su innata elegancia y refinamiento. Argentina ella, y uno que es venerador de esa tierra, platicamos acerca de Buenos Aires y ella advirtió el pequeño guiño que yo hacía esa noche, al vestir con prendas que hacían recordar el mundo del tango: sombrero, foulard, y otros pequeños detalles. El popular barrio de la Boca, junto a los anticuarios de San Telmo protagonizaron la distendida conversación que culminó con mi confesión: "soy un irredento coleccionista de tangos"...
 
Maryory Stefani Petrucci, vicepresidenta de la Fondazione junto a su marido, el presidente Alessandro Constanza.

   La pintora Agnes Parcesepe fue una de las primeras galardonadas en llegar. Vislumbramos un hermoso libro que recogía su trayectoria pictórica. Agnes vino desde Australia para recoger su premio. ¡Ya tiene mérito la cosa!...
 
Los Garcia-Montes, (hijo y padre) junto a Lady Gacelyns.

  Bautista, entre foto y foto, no perdía ojo acerca de los preliminares. Un salón adyacente fue el escenario del cóctel que se ofrecía a los invitados. El impecable servicio de camareros no cesaron de sugerirnos "delicatesen" que unanimente degustamos. Tanto Bautista como Lady Gacelyns confiaron sus elegantes bolsos a uno y de esa guisa inicié una mas que agradable conversación acerca de vampiros, la productora "Hammer", y el cine de terror con Marcos Garcia Montes hijo.  
 
La diseñadora alicantina Zoraida Cases, junto al estilista Pedro Cuadrado, José Félix Nevado y Gabriel Estrada.

   Minutos después, pasamos al gran salón donde se iba a desarrollar la cena. El popular "padre Ángel" lucía la blancura de nieve en su sonrisa y cabellos al recibir el galardón de la fondazione. Y poco más le vimos, ya que desapareció del evento, sin apenas enterarnos. Aquello prosiguió, en una cadena de premiados, mientras por una gran pantalla se proyectaban sus obras. La "Crema de trigueros con tartar de ahumados y huevas de trucha" hubo de esperar pacientemente sobre los almidonados manteles del Wellington.
 
Javier Rodríguez, embajador español de Fondazione Constanza.

  El más famoso de los letrados, es decir Marcos Garcia Montes (padre) dedicó un preciso y emotivo discurso a la concurrencia, y que nos hizo reflexionar. Por cierto, el popular abogado vestía un terno con ciertas ínfulas toreras; una chaquetilla ajustada, en tono "sangre de toro y azabache". Se transpiraba su españolidad, reverenciada de andalucismo y la sensibilidad afilada en quien fuera uno de los protagonistas del ya célebre juicio sobre el crimen de los Urquijo; -allá por los años ochenta.
 
Fulvia exibiendo su premio.

   La estupenda y atractiva cantante italiana Silvia Miccoli, en un arrebato y puede que a sugerencia del duque de Costanza, nos disparó las endorfinas al escuchar los tonos oscuros y potentes de su voz. ¡Y la cosa tuvo mérito, a capela y sin ensayos previos! Y su amiga, la pintora Fulvia se erigió como la "sultana" de la fiesta, aromando la atmósfera con una deliciosa sensualidad de exótica bailarina y el enigma de su mirada, que iba desparramándose en el ambiente.
Reme Espantoso, diseñadora gallega; y la también diseñadora Zoraida Cases.
    Entre plato y plato, pude deleitarme con las fotografías de Ángeles González, que están muy cercanas a la pintura. A veces, el destino es así de gracioso y me hizo compartir mesa con un par de extremeños, que son: Pedro Cuadrado, estilista peluquero y el abogado José Félix Nevado. Nada mas saber que eran cacereños, les manifesté mi amor por ese paraíso un tanto ignoto para muchos, que es el territorio extremeño y sus gentes, una curiosa mezcla entre castellanos y andaluces; y al que es complicado acceder.
 
Juanjo Muñoz, fotógrafo con mirada de pintor, junto a Juan Bautista.

   La luminosidad de la piel de Zoraida Cases atrajo a todos los que compartímos esa mesa, especialmente al estilista cacereño que hizo algunos apuntes sobre su peinado. Zoraida vestía enteramente de negro, y esa sobriedad oscura contrastaba con los matices diáfanos y lumínicos de su piel. Como remate, sus zapatos eran de una gran "fineza".
 
Bautista Fernández, todo un "maestro de ceremonias" entre los premiados.


  Al otro lado del salón, Juan Bautista; -que apenas tuvo tiempo para cenar- emplazaba al amigo fotógrafo Juanjo Muñoz para seguir inmortalizando a todos cuantos asistimos a la gran velada. Bautista, en su condición de presidente de "Arte por la Vida" y como "maestro de ceremonias", realmente no paró en toda la noche. Su rostro de ángel vampírico; -como escapado de una pintura de Caravaggio- subyugó a cuantos tomaron contacto con él y posaron en el fotocolt. Desde la directora de la "Fashion Week", pasando por el periodista Alfonso Merlos, el pintor italiano Ferdinando Todisco o el interiorista Andrés Alsina, nacido en Uruguay pero residente en París. Ausencias notorias fueron, Montse Caballé, Luis Merlo o el Barón de Rothchild.
 
El pintor italiano Ferdinando Todisco.

  El tiempo voló en la calidez de un encuentro internacional, en los salones con tintes versallescos del único hotel que tiene una terraza convertida en huerto de hortalizas y verduras, y cuyos dueños poseen una de las ganaderías más encastadas: Herederos de Baltasar Ibán Valdés.
 
El decorador-interiorista Andrés Alsina.

   La lengua italiana y española fueron protagonistas en los alegatos de algunos premiados, y asistimos a una fiesta donde el arte universal fue premisa como un canto de paz y concordia, humanismo y generosidad,gracias a la convocatoria de Fondazione Constanza, que promueve estas esencias en España, Italia, Japón o Estados Unidos.
Aquí estoy, junto a los Garcia-Montes, en una foto del buen amigo Juanjo Muñoz.

   Como el evento, en nada tenía que ver con un ceremonial de bodas al uso, por tanto lo de la "barra libre" no existía y después de haber posado para la posteridad, los invitados fueron abandonando la sala de manera discreta y paulatina. Y mientras mi amigo Bautista quemaba los últimos momentos de una noche mágica; -al modo de una "mascletá valenciana"- posando entre las encopetadas damas por las palaciegas escaleras del Wellington, yo aproveché para vivir un momento de espiritualidad máxima, sentado en el hall del hotel, debajo de un óleo de temática taurina del pintor segoviano Lope Tablada.   
                        
El periodista Alfonso Merlos.
                       

 Evoqué algunos momentos cuando uno ejercía como marchante de arte y quedaba citado en aquellos salones para tratar de alguna que otra operación. Que si un lienzo de Guardi, que unos nobles venecianos quieren vender, pero su sobre-precio no es factible, está por encima de mercado; que si un Goya con certificado de Morales y Marín, el mayor experto español en Goyas, pero Manuela Mena, la conservadora del Prado en departamento ídem, opina lo contrario, por lo tanto nadie sabe quien pintó aquello. Un Picasso, ratificado y bendecido por Maya Picasso (hija del genio), pero ahora, retirada ella, el nieto del genio considera dudoso lo dicho por la anterior. Y así, tantos y tantos. ¡En realidad, ninguno de ellos fueron testigos de la creación de aquellas obras! ¡Menos mal que pasados unos años, mi salud psíquica no se resintió!...El arte tiene estas cosas, bueno, más bien la trastienda del arte, y que pocos conocen. El color del dinero lo nubla todo. Lo de la Fondazione fue otra cosa; gracias a ellos por existir...

           Texto y fotos de Giovanni R.Tortosa


   

 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

"AMANECER EN TEL AVIV"



  Juan Bautista de la Vera Cruz yace boca abajo, junto al límite del lateral izquierdo de la enorme cama. Su cuerpo, enteramente desnudo, pareciera estar lacerado; tanto las espaldas como los glúteos están salpicados por rosetones cubiertos de cera derretida, adherida a la piel. Los estores color amarillo de Nápoles que tamizan la luz de las ventanas, se van tornando azafranados por los efectos luminosos de un intenso amanecer, en el milenario puerto de Jaffa; -un enclave con identidad propia en el Antiguo Testamento.
    El escultor y modelo de pasarelas duerme profundamente, mientras sus acompañantes de cama andan enzarzadas en tenues caricias; -que aunque lentas y un tanto fatigosas, no cesan. La cabeza de Marie Madeleine se apoya en el pecho de Alexandra, que tiene el rostro aún hinchado por los efectos del sueño. Los cabellos, en tonos de oro viejo caen hasta tocar con sus puntas la gran estrella de David; -que a modo de tatuaje ilustra su hombro y parte del antebrazo izquierdo.
    En el rictus de la joven francesa afloran signos de indudable placidez, cuando una de las manos de su amiga, camina por el ombligo y los inicios fronterizos del espeso monte de Venus, donde todavía subyacen las notas florales y aromáticas de Nina Ricci......

                                                                         Giovanni R.Tortosa

martes, 24 de octubre de 2017

JUAN BAUTISTA; ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO


   Acaba de recibir un premio a su trayectoria como escultor y también como participante en la "Fashion and Stile," sobre los enmoquetados salones del "Ritz". No hace mucho, descendió a los sótanos modernistas en los que se encuentran los laboratorios del mar, donde un brujo alquimista llamado Ángel León diseña fragancias marinas a través de placton, algas wakame, hiziki, agar-agar, aires, espumas y un toque de duende gaditano. 


   Su mirada; -como de un elegante vampiro post-moderno va inoculando néctares en quienes le rodean: los amigos, familia y una legión no de ángeles, pero sí de seguidores. El próximo año aparecerán fragmentos de su azarosa vida tanto sentimental, cotidiana y de viajero intermitente; a través de una novela, donde él seguirá siendo el escultor y modelo de altas pasarelas que siempre fue. Y como la realidad supera la ficción; -según reza el dicho-, la vida real de Bautista será tál vez más potente que la propia literatura. Y quienes no le conozcan, creerán que es un arquetipo literario inventado. En ese deambular por escenarios emblemáticos como Venezia, París o Jerusalén; Juan Bautista vivirá altas pasiones entre los rescoldos del judaísmo del siglo I y los  cristianismos primitivos. ¡Y tál vez se pregunte, el porqué se escribió un libro tan terrorífico como el "Apocalipsis" en un lugar tan bello como la isla griega de Patmos!...
                                                                        Giovanni R.Tortosa