domingo, 2 de abril de 2023

"VENECIA-Gastro 3-0"

 Es con diferencia, uno de los locales con mayor interés que hemos visitado en la zona Murcia-Alicante. "Venecia Gastro 3-0" es un restaurante bar, situado en Avenida Fontes, 17 de Torre-Pacheco.


Sus platos vienen a ser una mezcla de productos habituales en la cocina española, pero filtrados por toques orientales, que les confieren un resultado claramente vanguardista. Colorido, sabor, y exquisito trato técnico se revelan como protagonistas de Venecia Gastro 3-0. 

El local muestra una decoración nada estridente, con ciertos aires intimístas y de una elegancia discreta y acogedora. Si a ello sumamos el esmerado y diligente servicio de los profesionales que atienden, encontramos un referente de alta calidad.




No era la primera vez que degustamos sus platos, y por ello decidimos acudir desde la finca "La Herencia", donde habíamos presenciado la evolución de aquellos soñadores de la gloria torera. 

Por nuestra mesa desfilaron, desde un sofisticado "Tataki de atún", hasta un "Chuletón" de aires castellanos , unas "Alcwachofas veganas" con un fondo intenso y bien aromado hasta una versión diferente y rompedora de las clásicas "Patatas bravas". También una ensalada mixturada de tomate, algas wakame y huevas de pescado. Quizás la excesiva acidez del tomate, demasiado presente, hiciera que  este plato bajara un poco nuestro interés. 


Por lo demás, todo impecable y ponderamos el trato exquisito de camareros, que unido a la calidad-precio nos dejaron un buen regusto. Un sitio para volver.

viernes, 3 de marzo de 2023

NOCHE ESTRELLADA EN MORRISON BAR

El director cinematográfico Alfredo Navarro puso la grandiosa emoción de su talento, en una noche fría y con exóticas estrellas en los cielos de Macisvenda.


Decir que su documental, "Novelda-Japón: 0 euros" nos rascó la sensibilidad y dejó una impronta emocional en los que asistimos al evento en Morrison Bar. 


Arturo, Silvia, Jesús y Alfredo con las simbólicas estatuillas.

Una vez más, el maestro de ceremonias fue el jardinero, viajero eterno y fotógrafo, Jesús Carbonell. Él mismo preparó el ágape que gentílmente dispuso y posteriormente entregó galardones a los premiados: Alfredo Navarro y Arturo Gomariz.


Jesús Carbonell junto al intrépido y polifacético Morrison.

Paco Morrison abrió su abigarrado local exclusivamente para los que asistimos al peculiar evento: los fotógrafos de moda, Juanjo y David, la profesora de teatro Silvia Barroso, Paquito Carbonell, Alfredo Navarro, Arturo Gomaríz, el mismo Morrison, Jesús y un servidor.

Una de las escenas de "Novelda-Japón", en Venecia.

Carbonell entregó unas estatuillas (made in China), que representaban los clásicos premios americanos del cine. En realidad  se trataba de realzar el buen trabajo realizado tanto por parte de Alfredo como de Arturo, ambos, autores de varios documentales sobre "La cueva de Jesús Carbonell".


Los ganadores de los "oscars"....

Disfrutamos de una velada teñida por la gran calidad estética que nos brindaron, así como las emotivas explicaciones de Alfredo en el relato de lo que fue su viaje; donde las ganas y la fé en uno mismo están por encima de cualquier obstáculo, dinero incluido.


Los "oscares" tuvieron un atrezzo diferente y divertido.

Una noche para enmarcar, sin lugar a dudas, y que sirvió para provocar una notable conexión en los espíritus aventureros y entregados al arte que cada uno de los presentes llevamos con sumo placer. También echamos en falta a nuestra "dama de corazones", Mavi Martínez, que por motivos familiares no pudo estar presente en el evento. 



Y como si de una novela se tratase, Alfredo nos desveló el final sorprendente de su propia película, una de sus protagonistas: una joven de suaves rasgos japoneses que residía en Venecia, fue devastada por un cáncer, muriendo con sólo treinta años. Si la noche ya estaba helada de por sí, aquello nos dejó casi congelados. Aunque el frío siempre estuvo fuera, porque en el local hubo calidez para disfrutar y regalar.







Texto y fotos, Giovanni R.Tortosa


domingo, 12 de febrero de 2023

HISTORIAS DE UN MARCHANTE. (ALICANTE)

Michel cayó en la cuenta del mucho vino con gaseosa que había bebido en su vida, nada más conocer a Therèse. La diseñadora de origen francés y afincada en Alicante le había llevado al éxtasis por sus muchas actitudes amorosas. Realmente ella era como beber champán francés. Tanto el propio champán como el vino con gaseosa tienen burbujas, pero nunca serán lo mismo.




Entendió rápidamente la psicologia del marchante y puso en marcha todo un arsenal de recursos para seducirle. A sabiendas que era un viajero de la geografia femenina, de todos sus recovecos. Para él los ojos de Therèse eran un fantástco recuerdo, -como si de un tributo homenaje fuera-, de la gran diva María Callas. La cantante griega era para muchos amantes del bel canto la mejor soprano que había pisado los escenarios del mundo. Sumergirse en la bruma de aquellos enormes ojos suponia toda una catatarsis en Michel; aún a pesar de las enormes cantidades de belleza que habían transitado por sus pupilas, a través de la pintura y también por aquellos lugares exóticos que había visionado en sus muchos viajes.

A pesar de los escasos ocho años que llevaba como tratante de arte, se sentía agotado; cada vez le costaba más participar en una compra-venta, negociar con los interesados y en definitiva seguir la carrera como profesional. Realmente era un mundo con muchas cargas de neurosis. Y él no tenía el más minimo interés en acabar en la consulta de un psiquiatra. Por ello, el conocer a Therèse le supuso una nueva apertura en su vida. Ella era la antítesis de todo cuanto envolvia el mundillo del arte: naturalidad, sencillez y armonia.

También su voz era fuente de inspiración para Michel. Como buen catador de vinos, las voces tenían un universo aparte, y analizaba estas como si probase un rioja reserva o un ribera de primera añada. En este caso, la voz de Therèse estaba enriquecida de muchos matices: por un lado terminaba algunas palabras al estilo francés, mientras que otras parecian surgidas de tierras castellanas, y diversos agudos afloraban en todas ellas. Era una parte más de su evanescente sensualidad y que a él tanto le decía.

Sus mundos estaban claramente fragmentados, dificílmente le interesaba una obra entera, ya fuese una Ópera, una pintura o una persona. Sólo se quedaba con aquello que le resultara curioso; por ello la irrupción de Therèse le rompió aquellos esquemas. De ella nada era prescinbible: desde su voz acariciante, los ojos envueltos por la bruma del misterio, unas piernas densas que remataban en pies exquisitamente proporcionados, una elegancia imnata al caminar y tantas cosas que le arañaban emociones. En Therèse halló la serenidad que nunca le reportó su profesión y también la singular y vibrante belleza como un crujiente atardecer en las playas de Altea frente al Mediterráneo.

lunes, 30 de enero de 2023

MAVI MARTÍNEZ, REINA DE CORAZONES

Mavi, junto a Silvia, Jesús Carbonell, Juanjo y Giovanni Tortosa

 Mavi Martínez no tiene suficiente pasión con el perfume de los libros, es que también alarga esa pasión hacia el mundo artístico, donde fotógrafos, pintores y escultores recrean sus micro mundos.

El reverendo párroco junto a Mavi, Juanjo, Silvia, David y Giovanni Tortosa portando paisajes de Carbonell.


Y ella, con su sentido solidario y respaldando siempre a la morisca Abanilla, su tierra, procura llevar las riendas de Acuna, una asociación que rinde pleitesía al arte y las actividades que tienen los deliciosos paisajes de su entorno como fondo.

Carbonell, Silvia y Giovanni.

Al cierre de la última exposición que Acuna protagonizó, el destino caprichoso hizo que aquello se clausurase con la presencia de los fotógrafos alicantinos, Juanjo y David; que recientemente lograron semidesnudar a parte del personal de algunas aldeas y núcleos rurales. Les aportaron la magia de su técnica e inspiración fotográfica. 

Callejones que nos recordaban Venezia, y que nos conducían hasta el local de la cena.

¡Y como no!, el fotógrafo de la ya célebre mirada picassiana Jesús Carbonell no quiso perderse la magia del momento y allí estuvo junto a sus fotografías del río Chicamo.

La bella musa del evento, Silvia Barroso, con su desparramada mirada extremeña de ojos acuamarinos, también aportó su glamour personal.

La "reina de corazones" estuvo muy bien enjaezada, con su porte de mujer legendaria entre amigos artistas que quisieron simbólicamente agradecer sus desvelos por eso que llaman cultura.

sábado, 31 de octubre de 2020

JAVIER VALERO, LA SONRISA DE UN LUCHADOR

Lamentablemente, cada vez que alguien: un amigo, familiar o conocido muere arponeado por el estigma cruel de esa cosa llamada cáncer, a mi mente regresan los lamentos de Hervé Gatssier. Eran los momentos previos a una subasta de arte en París; Hervé me hablaba de un tío suyo, investigador-científico, que después de muchos años de intensos trabajos había dado con una fórmula que podría erradicar la maldita enfermedad en porcentajes altísimos. Pero, ni tan siquiera recibió el respaldo de las industrias farmaceúticas; es que también llegó a recibir amenazas de muerte, si llegaba a promocionarlo por su cuenta.     Hervé comentaba: "¿para qué sirve toda esa farsa de hacer ver a la sociedad, que el mundo científico está volcado en esa enfermedad, si luego esas multinacionales no quieren saber nada?  Son más rentables los medicamentos paliativos que los que que puedan erradicar definitivamente el mal." Hoy le tocó a nuestro amigo Javier Valero, alguien caracterizado por su buen humor, de una alegría contagiosa y especialmente dado a una gran ironía; un hombre al que jamás vimos un asomo de tristeza ni melancolía. Alguien enraizado en la familia y amigo fiel de sus amigos. En mi mente bullen mil imágenes de él, cuando hemos coincidido en algún bar, por cualquier calle, y en este último verano, en esos paseos que conducen a las piscinas municipales. Por tanto, serían muchos los detalles que podrían dar juego para escribir acerca de Javier. Pero, todo esto se desmonta cuando hace escasamente cuatro días, la página "Esto es Barinas" de Facebook, le rendía un homenaje para motivarle en su infernal lucha por la vida.
En ese puzzle fotográfico, resplandecía como siempre Javier Valero entre sus fieles amigos donde nunca faltaría Paco "Faema", Ginés "Rojo" o el simpar César. La verdad es que fue emocionante aquello; un detallazo por parte de aquellos que siempre le respetaron y gozaron con su amistad. Pero, lo tremendo llegaría momentos después de publicarse el vídeo; y era el propio Javier Valero quien respondía en la página, agradeciendo a todos aquellos que de una forma u otra habían compartido con él tantos y tantos momentos de amistad. Y de manera rotunda, como un fogonazo de luz casi hiriente, Javier confesaba como quien habla solo en un amanecer frente al mar, puede que desolado ante su realidad, que él ya no podía aspirar a seguir luchando contra la fiera infame de la enfermedad; que sus fuerzas ya estaban exprimidas y más que agotadas.
Cuando leí el comentario, inmediatamente comprendí que no estaba ante un personaje de novela, o en un relato de pura ficción, que aquello provenía de alguien conocido, de alguien de carne y hueso, de un ser que se sentía impotente ante la adversidad de la vida. Y entonces caí en la cuenta: jamás había sentido una confesión tan brutal, de una verdad incontestable, de una desazón que partía el alma. Y así fue, Javier, desde su rincón casero, en un momento de suma lucidez y de rotunda sinceridad consigo mismo, entronizaba un adiós a su padre, Pepe, a sus hermanos, y a  aquellos amigos del alma. Javier Valero Perea partió hacia otras latitudes, otros confines; y los que le tratamos nos será difícil, diría que imposible, olvidar que conocimos a un hombre íntegro, cuya verdad se hizo transparente hasta con el anuncio de su propia muerte. Quizás haya sido su último guiño, su última sonrisa, ¿quien sabe?...

viernes, 14 de agosto de 2020

EL PROFESOR PEPÍN LIRIA

 

 
  La enorme pasión taurina no se diluyó tras su retirada de los ruedos. Más bien pareciera incrementada, aunque ahora no vista de luces y ejerza como profesor en una escuela taurina. Como también lo hicieron Gregorio Sánchez, Andrés Vázquez o Joaquín Bernadó. Tal escuela, por supuesto en Murcia, tiene tres pilares donde ahora se sustenta: el mismo Liria, como director; el profesor José Mari Ortín y el empresario Ángel Bernal.

   La voz de Pepín se escucha rotunda, como un barroco arabesco  en el silencio de la tarde, en plena clase práctica. Un bonito escenario, como la placita de tientas de la familia Flores; unos alumnos escogidos para ello. Ahora, Liria luce una elocuente  barba de cierto aire mesiánico; los ojos parecieran mas rasgados y en su piel se aposentaron soles murcianos y sevillanos. Iker Ruiz es el alumno mas joven en esa clase práctica, con apenas once años. Iker, por su corta edad sólo ha podido ver al maestro Pepín en su reaparición, hace un par de años en Illescas. Allí, Liria, un torero proveniente de los años noventa del pasado siglo, daba un auténtico "baño" a toreros de la post-modernidad como son Juli y Manzanares respectivamente. Y cuando decimos esto, no nos referimos al corte de trofeos u otros resultados meramente estadísticos. Nos referimos a la actitud torera y profesional de alguien que lo ha ganado todo, que está de vuelta de casi todo y que se manifiesta como dice el tópico: "como un novillero hambriento, que quiere ser alguien en el planeta taurino".

   El maestro Liria ha dejado por momentos el burladero, y se sitúa a unos metros del alumno Iker, vocifera con tonos ardientes, le conmina  a seguir el trasteo ante una vaca colorada, en una faena de una decena de muletazos seguidos, sin tiempos muertos. Liria vibra y salta, emocionado, exultante, sudoroso, -con la misma pasión que siempre puso en sus actuaciones-, insta a su alumno a concluir con un pase de pecho. En el callejón de la placita, un taurino se lleva las manos a la cabeza al finalizar dicho pase de pecho, expresando así el momento mágico que acaba de presenciar. Pero el alumno desoye al maestro y en vez de dar por finalizado el trasteo, pretende rubricar aquello con un desplante. Lo intenta, pero la vaca protesta, sacando cierta aspereza y el aprendiz de torero tiene que desistir. El maestro increpa al alumno, aunque de forma cariñosa; tal vez porque en el fondo sabe que esas actitudes vienen avaladas por la casta, por las ganas de querer ser torero. Esa casta, que a él le ha marcado y diferenciado de otros.

   Esa misma casta, que en los noventa le hizo triunfar en Las Ventas, ante toros de Dolores Aguirre, o la increible tarde sevillana ante un "victorino", en un recital como de torero antiguo, heroico, proveniente de la época de Lagartijo y Frascuelo.  Liria recorría las plazas españolas ante las miradas corrosivas e intimidatorias de Miuras, "pablo romeros" o los cárdenos "albaserradas". Sólo en su tierra tenía el alivio de vérselas con alguna criatura salida de la saga "domecq".  Y el momento del gran clímax surgía en Pamplona, cuando las peñas volvían sus ojos al ruedo, dejando atrás el cava, calimocho, "Oh mama Inés" o "La chica ye-yé" para loar con sus vítores al torero de Cehegín. Sabían que Liria estaba emparentado con la verdad del toreo, que no sesteaba, y por ello la solanera "sanferminera" así lo valoraba.

   Si a través de una hipotética máquina del tiempo, (olvidemos los vídeos, YouTube y cosas parecidas), los alumnos de Liria o de cualquier otra escuela, pudiesen vivir lo que hicieron en los ruedos, toreros como Dámaso González, Ruiz Miguel, Galán, Miguel Márquez, Andrés Vázquez  o el propio Liria, probablemente entenderían que para estos profesionales, la tauromaquia era una cuestión de respeto sumo hacia el público que sufraga estos espectáculos, y que el toreo "especulativo" puesto de moda al final de los años ochenta, o el consabido "de cada diez toros sólo le sirve uno para triunfar" de ciertos toreros artistas, estarían de más.

   En la historia de la Murcia taurina: Juan Ruiz "Lagartija", Pedro Barrera, José Vera "Niño del Barrio", Cascales (padre e hijo), los Romero (padre e hijo), Pepín Jiménez, Rafaelillo, Ortega, Ureña, quizá y con el tiempo se puedan sumar algunos de los que hoy reciben el aliento y la sabiduría torera de quien ejerció esta profesión con la mayor honestidad, dignidad y lealtad: Pepín Liria.

Foto: Cristian. El maestro Liria junto a sus alumnos, Borja de Noé, Álvaro Ruiz, Iker Ruiz y José Miguel.