sábado, 16 de marzo de 2019

JUAN BAUTISTA JUNTO AL ÚLTIMO SERENO DE MADRID

Juan Bautista, junto al último sereno madrileño ante la mirada de su nieto.

   La mañana andaba revestida de un gris platino, que nos hacía evocar los inviernos de París, mientras caminábamos por la Gran Vía madrileña. Los termómetros de Callao marcaban menos tres grados a las once de la mañana, pero el ambiente cosmopolita no se rompía por el frío reinante. Teníamos que abrirnos paso casi a codazos por las proximidades de Sol, como si aterrizáramos en una playa de Benidorm en pleno agosto.
Tanto Bautista como Juanjo Muñoz precisaban ir a un comercio de fotografía en la calle Bolsa, entre Tirso de Molina y Sol. Debían de solventar un pequeño problema para poder enviar las fotografías de la noche anterior en el hotel "Wellington", con motivo de la entrega de premios por parte de la Fondazione Constanza.
 
Bautista y Juanjo Muñoz  junto al emblemático local.

    El pequeño y antiguo local se llama "Pibe" y lo recomiendo a todo aquél amante de la fotografía, ya sea amateur o profesional. Nos atendieron de "fábula" y el extenso reportaje con varios kilos de glamour pudo llegar a su destino. Juanjo no paró en toda la noche de accionar sus flashes, a la vez que Bautista posaba como un emperador del Caúcaso  entre la grey artística que asistió a la cena. Pensé que Bautista acabaría exhausto después de todo aquello,  pero aún tuvo arrestos para dejarse caer por el local de copas regentado por el televisivo chef Chicote, y marcarse unos bailecitos con la incombustible Alaska, ante la vampírica mirada de Matamoros.

Así de florida estaba la fantástica plaza de Tirso de Molina.
     Ya metidos en plena plaza de Tirso de Molina, les propuse tomar unos vinos en el mesón de mayor antigüedad de Madrid, que es la denominada "Taberna de Antonio Sánchez", en la calle Mesón de Paredes. Tanto a Juanjo, como a Bautista les entusiasmó la sugerencia. Yendo hacía la vetusta taberna de los "tres siglos" nos encontramos con la insólita escena de un simpático anciano que posaba para la filmación de una televisión nacional. Aquello nos alertó, sacamos las cámaras y comenzamos a tomar imágenes especialmente del carismático personaje que sonreía ante la cámara y los profesionales. 
 
Escena de la filmación.

   Juan Bautista comenzó a charlar con uno de los curiosos alrededor de la escena, y resultó ser nieto del enternecedor anciano, que a la sazón era el último sereno todavía vivo en Madrid. Y  nuestro "maestro de ceremonias"  se sintió gratamente interesado por la temática; días después se intercambiaron mensajes y probablemente adjudiquen a Bautista, el encargo de una escultura homenaje a los serenos madrileños.
 
Esta vez,  delante de la ilustre y tri centenaria fachada.

    Por fin, llegamos a la famosa taberna; -que se encontraba a unos escasos metros de la grabación- y de inmediato agradecimos la cálida temperatura del local, en claro contraste del frío que asolaba Madrid en esa mañana de sábado.
     El torero "Cara-Ancha" fue uno de sus propietarios y el también torero Antonio Sánchez sería uno de los últimos y quien legara su nombre a la taberna. En otros tiempos fue un establecimiento donde se celebraban las mejores tertulias entre artistas, intelectuales y gentes del toro. Tres siglos contemplan sus paredes forradas en madera y alguna que otra cabeza de toro contempla a los clientes desde las alturas. Retratos de toreros con patillas de hacha complementan la decoración.
 
Uno de los rincones del fascinante lugar.

    Como uno ya conoce esos entresijos históricos, les fui comentando las peculiaridades del local y algunas pinceladas de su más que longeva vida. Tomamos unos vermuts acompañados de tapas variadas. 
Juan Bautista posando junto al rey de la virilidad.

        L´ amour des amours, es decir Amélie que es antropóloga, me hablaba hace unos meses en esta misma taberna del potencial energético de los toros, de su singular carga genésica. "En una plaza de toros, ni mil hombres que hayan, poseen la gigantesca virilidad que dimana el toro; todo queda empequeñecido ante ese volcán de masculinidad que es el toro, por eso los toreros encarnan y representan la esencia femenina en esa lucha"; -así expresaba Amélie su tesis, mientras tomábamos unas copas con manzanilla de Jerez.
     A través de sus pupilas de azul mediterráneo, Amélie me hizo viajar a su particular cosmos y como si fuéramos a lomos de un caballo, me propuso recorrer la historia española; precisamente ella, que es de origen francés  y enfatizaba los hermosos encantos de esta tierra tan poco valorada a veces.
 
Posando junto a la divine Amélie.

   Y más lejos aun, Amélie me hizo la sugerencia de posar debajo de la cabeza del toro de la alternativa de Antonio Sánchez. Me aseguró que estar cerca de un toro, aunque éste ya no tenga vida, refrendaba esa suerte de sortilegio fetichista y que podría influir como un potenciador de virilidad. Así que, a mi amigo Bautista le invité a hacerle unas fotos debajo de tan portentosa cabeza. Pero no le conté la tesis de Amélie; espero que la influencia de casta brava repercutiera sobre él, como una bendición de los dioses solares.

      "Desde luego, parece que estamos como en la época de Joselito y Belmonte. El país sigue dividido en dos, cómo si fuera el "Titanic", encallado y partido por la mitad; media España odia a la otra y así como de costumbre. Se pierde mucha energía con esas cosas". Amélie fantasea continuamente con el "Siglo de Oro" español, se emociona al escuchar la "Marsellesa" o "Suspiros de España" y le fascina el olor del tabaco puro en las plazas de toros; -dice que es de lo más erótico, mientras paladea los lances de capote de Morante de la Puebla.


   Para ella, España sigue siendo un lugar secular, divertido, único por su carácter, tradiciones e historia. "Aunque en Japón hayan más aficionados al flamenco que en toda Andalucía".  Al respecto de las nuevas generaciones, no daría por ellos ni un céntimo de euro: "me dan pena, provienen de la era del plástico y además no hay diferencias entre un holandés, un americano o un español; como si salieran de un mismo patrón, -¿tu crees que pueden valorar este entorno de maderas nobles y el poso que los siglos han dejado aquí?; ¡si ni tan siquiera saben de donde proceden el pollo y los huevos que comen, creen que son productos de laboratorios! "Muchos de ellos, además viven bajo las represiones psicológicas que les imponen las sectas políticas; muchas de estas mujeres prefieren refugiarse en artefactos de plástico de sex-shops antes que tener relaciones con hombres; porque les adoctrinaron para odiarlos, es como si les hubieran colocado un burka psicológico".   "Y no me extraña; el programa de televisión más visto es ese putrefacto reality, en una perversa casa atiborrada de micrófonos y cámaras, con potentes luces de quirófano, donde una panda de vagos  lloran más que en un tanatorio". "¡Claro, les hacen autopsias en vivo, les sacan hasta el último aliento de sus almas!.."  Dicho programa está inspirado en la novela de Orwell, 1984, donde se vislumbra un estado totalitario y el control absoluto de los individuos bajo la égida comunista. Controlarán el chocolate que comas, los orgasmos que puedas tener, todo, absolutamente todo será diseccionado por ese gran ojo que lo ve todo...

Juanjo y Bautista, disfrutando de la gélida mañana madrileña.

  Amélie habla en tono distendido, sin intención de anatemizar nada, con un ligero toque de fina ironía. Y siempre, sazonando de humor sus comentarios filosóficos: "España lleva más de una década sin gobierno, los que llegan a esa labor apenas demuestran talento para conducir este país maravilloso; el anterior hacía de "don Tancredo" y el que hay ahora basa todo su caudal intelectualoíde en sacar un cadáver para llevarlo a otro sitio". ¡ Si Aristófanes levantara la cabeza lo convertiría en su mejor referente satírico, no tendría desperdicio!...¡Con esa mirada al vacío que le caracteriza!... 

      Te cae mal el primer ministro?  "-No, en absoluto, me parece hasta divertido, si no fuera porque sus caprichosas decisiones afectan a todo un país;  por ser de origen judío cree en la resurreción de los muertos, y tál vez por ello ha resucitado la memoria de Franco, que andaba perdida en la bruma del tiempo"...
 

"¡Ah; visto por detrás, cuando camina me parece uno de esos toreros retirados, repletos de garbo y chulería!". -¿Te refieres también al primer ministro?
 
Juan Bautista y Juanjo Muñoz, en lo que sería el "inicio de fiesta".

        "  Algo así, ese personaje me recuerda al emperador Cayo Calígula, por su estatura, su fina estampa, y también por la enfermiza obsesión de aferrarse al poder a costa de lo que sea. ¡Dos caudillos con más altura que la Giralda!... Pero te diré que no me suelo tomar en serio casi nada. Como ves, me suelo reír bastante; la vida es un inmenso vodevil, ni siquiera teatro serio, y los políticos parecen haber desembarcado procedentes de otro planeta. El día que encuentre a alguien que haya leído por entero el Apocalipsis y haya sacado alguna consecuencia; -que sería como intentar comprender un cuadro de Tàpies- entonces me lo tomaré en serio...Te digo eso, porque nadie logra pasar de las primeras veinte páginas."
         Apocalipsis, rabo de toro al vino tinto, jamón ibérico sobre tomate triturado, y la contagiosa risa de una mujer que lleva la alegría por bandera,  deliciosa y sabia Amélie, portento de una aquilatada cultura envuelta en un cuerpo de aromas seductores...  Encontrar una mujer de semejante perfil es como si te toca una primitiva con bote incluido. Gracias Amélie por desgranar tu fascinante filosofía a la espera que resuenen las archi-anunciadas trompetas del Apocalipsis con unas copas de fino en las manos...

                                            
      Texto y fotos de Giovanni R.Tortosa

 

martes, 26 de febrero de 2019

YORGOS XIMERAKIS "In Memoriam"

Yorgos Ximerakis junto a sus hijas, María y Artemix.

          Su generación fue la misma  que lo fue de Vangelis Papathanassiou, Demis Roussos y Loukas Sideras. Mientras éstos se afincaron en el París posterior al "mayo del 68", creando un grupo que sería mítico en aquella época: Aphrodite´s Child; Yorgos se subía a un carguero mercante para ganarse la vida, alejarse del gobierno militar que llegó al poder en 1967; y puede que para seguir la estela de todos los griegos, eternos viajeros del mundo.

    En una de esas arribadas a un puerto español, el destino le deparó conocer a Carmen, quien sería la mujer de su vida. Por ello, sacrificó sus buenas ganancias como marino, también dejaría aquellos viajes que inundaron sus pupilas de color tabaco con las bellezas de paisajes exóticos. 

   Como hombre de mundo, sus horizontes no se cerraban a pesar de los contratiempos de la vida. Su casamiento con Carmen trajo consigo una nueva vida con trabajos diversos y la llegada de Yannis y Artemis, sus hijos nacidos en Murcia. Tras unos años en España, y después de no ver cumplidos sus anhelos profesionales y de ofrendar un mejor futuro para su familia, tomó la decisión de retornar a su tierra. Era la vuelta que todo griego en el exilio espera  que alguna vez ocurra.
Carmen Tortosa

   Y fue la mejor decisión; sería Iráklion, en pleno corazón de la isla de Creta, Yorgos montaría un restaurante, y de esa manera se reafirmaría como lo que él siempre fue, cocinero. Como buen gourmet, la cocina iba dentro de su espíritu y supo congraciar a todo aquél cliente, como aquellos campesinos cretenses que al amanecer de cada jornada tomaban los suculentos platos que Yorgos preparaba a modo de desayunos. Pero si en esos más de veinte años al mando de la hostelería, las comidas caseras del "chef" Ximerakis eran las delicias de sus comensales, -también aquel local situado a escasa distancia del templo de Knossos,- se convertiría en una especie de embajada española para muchos turistas hispanos que transitaban por la isla. Carmen y Yorgos eran los ansiados anfitriones para muchos de aquellos turistas o bien residentes de habla hispana en la isla.
Stellos, hermano de Yorgos, adecentando la entrada al local.

      Su amistad no quedaba en el mero trato comercial, sino que iba más allá, y la casa de ambos se abría para todos ellos. Fue todo un festival de la fraternidad, que duró hasta que Yorgos se jubiló y con ello aquél restaurante también echaba su propio telón.
     La actividad del chef retirado nunca cesó; él que siempre fue un amante de la naturaleza se transformó en un granjero familiar, y su vida cotidiana  siguió siendo tan rica como de costumbre.

    Recuerdo con la vehemencia que da el tiempo, una tarde de toros en España. Era la primera vez, que Yorgos visionaba un festejo taurino. Yo, me predispuse a explicarle el ritual taurino, pero él me cortó en seco para decirme: "en mi pueblo ya toreaban hace tres mil años". Indudablemente, se refería a la época minóica y los primeros espectáculos que se hicieron con toros. Su sabiduría, siempre agazapada, como escondida por la sobriedad y sencillez, me fascinó siempre. Era como un filósofo heredero de aquellos otros de la vieja escuela de Atenas.

   En su última visita a España, dimos un paseo por los alrededores de Bari. A cada paso, iba explicándome cosas acerca de las plantas silvestres que salían a nuestro paso, sus poderes medicinales,  recursos, etc. A mitad de camino se detuvo ante un muro de piedra, que había sido elaborado por un viejo campesino. Observé cómo su mirada se transformaba, embelesado ante aquellas piedras, por su perfecta disposición. ¡Un griego, que había vivido entre la colina de la Acrópolis, el "Partenón", o el templo de "Atenea Victoriosa" caía rendido de admiración ante aquel sencillo muro en el campo!
   De tez morena, ojos oscuros, casi negros, nariz prominente y labios enjutos; cabellos negros, un prototipo que bien recordaría un personaje de Nikos Kazantzakis -esta sería la imagen de Yorgos que siempre tuve de él. Y por supuesto, y como buen cretense, él también lucía bigote, ese pintoresco mostacho que muchos hombres de la isla llevan como señal de luto, en recuerdo de los cretenses muertos en la última contienda con los turcos.
     Al escuchar el sonido de un buzuki, tomar un vasito de "ouzo", comer una "taramosalata", incluso tener sentimientos de un isleño griego: la madre que se pregunta si sus hijos volverán alguna vez de tierras extrañas, los días maravillosos en que se puede dejar la pesca y vestirse de limpio para las fiestas de la Virgen. Escuchar como una melodía del viento las músicas de Manos Hadjidakis... Todo ello, será bien poco para recordar el espíritu de Yorgos; un hombre que creó un mundo de calor en torno a su familia y aunque el sol cambiara de lugar la luminosidad de su mirada seguía siendo como un faro en la mar.
   Abandonó Ambelouso, su pueblo, para embarcarse rumbo a mil destinos y regresó al mismo lugar, pero esta vez con pasaporte a la eternidad... 
              Aphrodite´s Child-Spring summer.

jueves, 14 de febrero de 2019

PREMIOS FONDAZIONE "CONSTANZA"-MADRID 2019

Alessandro Costanza junto a Fulvia Guccini y Silvia Miccoli.

     Bautista quería echar un vistazo a los preparativos de la gran fiesta. Nada podía quedar a la improvisación; por ello aterrizamos en el taurino "Wellington", media hora antes a la comparecencia de los invitados. Mi primera impresión fue Alessandro Costanza; me pareció todo un lord inglés, con su impecable esmoquin, y con un ligero toque "Warholiano". Anduvo preparando la "misse en scene", clasificando los trofeos. Se notaba su afán de perfeccionismo, de que todo estuviera en orden y bien presentado. Tras de él, una bella joven italiana le secundaba en los preparativos, su pareja.

Lady Gacelyns, posando junto a Juan Bautista.
   También andaba en los preparativos, Javier Rodríguez, que es el embajador de la fondazione en España. Mientras tanto, Lady Gacelyns presidió una pequeña sesión fotográfica con su innata elegancia y refinamiento. Argentina ella, y uno que es venerador de esa tierra, platicamos acerca de Buenos Aires y ella advirtió el pequeño guiño que yo hacía esa noche, al vestir con prendas que hacían recordar el mundo del tango: sombrero, foulard, y otros pequeños detalles. El popular barrio de la Boca, junto a los anticuarios de San Telmo protagonizaron la distendida conversación que culminó con mi confesión: "soy un irredento coleccionista de tangos"...
 
Maryory Stefani Petrucci, vicepresidenta de la Fondazione junto a su marido, el presidente Alessandro Constanza.

   La pintora Agnes Parcesepe fue una de las primeras galardonadas en llegar. Vislumbramos un hermoso libro que recogía su trayectoria pictórica. Agnes vino desde Australia para recoger su premio. ¡Ya tiene mérito la cosa!...
 
Los Garcia-Montes, (hijo y padre) junto a Lady Gacelyns.

  Bautista, entre foto y foto, no perdía ojo acerca de los preliminares. Un salón adyacente fue el escenario del cóctel que se ofrecía a los invitados. El impecable servicio de camareros no cesaron de sugerirnos "delicatesen" que unanimente degustamos. Tanto Bautista como Lady Gacelyns confiaron sus elegantes bolsos a uno y de esa guisa inicié una mas que agradable conversación acerca de vampiros, la productora "Hammer", y el cine de terror con Marcos Garcia Montes hijo.  
 
La diseñadora alicantina Zoraida Cases, junto al estilista Pedro Cuadrado, José Félix Nevado y Gabriel Estrada.

   Minutos después, pasamos al gran salón donde se iba a desarrollar la cena. El popular "padre Ángel" lucía la blancura de nieve en su sonrisa y cabellos al recibir el galardón de la fondazione. Y poco más le vimos, ya que desapareció del evento, sin apenas enterarnos. Aquello prosiguió, en una cadena de premiados, mientras por una gran pantalla se proyectaban sus obras. La "Crema de trigueros con tartar de ahumados y huevas de trucha" hubo de esperar pacientemente sobre los almidonados manteles del Wellington.
 
Javier Rodríguez, embajador español de Fondazione Constanza.

  El más famoso de los letrados, es decir Marcos Garcia Montes (padre) dedicó un preciso y emotivo discurso a la concurrencia, y que nos hizo reflexionar. Por cierto, el popular abogado vestía un terno con ciertas ínfulas toreras; una chaquetilla ajustada, en tono "sangre de toro y azabache". Se transpiraba su españolidad, reverenciada de andalucismo y la sensibilidad afilada en quien fuera uno de los protagonistas del ya célebre juicio sobre el crimen de los Urquijo; -allá por los años ochenta.
 
Fulvia exibiendo su premio.

   La estupenda y atractiva cantante italiana Silvia Miccoli, en un arrebato y puede que a sugerencia del duque de Costanza, nos disparó las endorfinas al escuchar los tonos oscuros y potentes de su voz. ¡Y la cosa tuvo mérito, a capela y sin ensayos previos! Y su amiga, la pintora Fulvia se erigió como la "sultana" de la fiesta, aromando la atmósfera con una deliciosa sensualidad de exótica bailarina y el enigma de su mirada, que iba desparramándose en el ambiente.
Reme Espantoso, diseñadora gallega; y la también diseñadora Zoraida Cases.
    Entre plato y plato, pude deleitarme con las fotografías de Ángeles González, que están muy cercanas a la pintura. A veces, el destino es así de gracioso y me hizo compartir mesa con un par de extremeños, que son: Pedro Cuadrado, estilista peluquero y el abogado José Félix Nevado. Nada mas saber que eran cacereños, les manifesté mi amor por ese paraíso un tanto ignoto para muchos, que es el territorio extremeño y sus gentes, una curiosa mezcla entre castellanos y andaluces; y al que es complicado acceder.
 
Juanjo Muñoz, fotógrafo con mirada de pintor, junto a Juan Bautista.

   La luminosidad de la piel de Zoraida Cases atrajo a todos los que compartímos esa mesa, especialmente al estilista cacereño que hizo algunos apuntes sobre su peinado. Zoraida vestía enteramente de negro, y esa sobriedad oscura contrastaba con los matices diáfanos y lumínicos de su piel. Como remate, sus zapatos eran de una gran "fineza".
 
Bautista Fernández, todo un "maestro de ceremonias" entre los premiados.


  Al otro lado del salón, Juan Bautista; -que apenas tuvo tiempo para cenar- emplazaba al amigo fotógrafo Juanjo Muñoz para seguir inmortalizando a todos cuantos asistimos a la gran velada. Bautista, en su condición de presidente de "Arte por la Vida" y como "maestro de ceremonias", realmente no paró en toda la noche. Su rostro de ángel vampírico; -como escapado de una pintura de Caravaggio- subyugó a cuantos tomaron contacto con él y posaron en el fotocolt. Desde la directora de la "Fashion Week", pasando por el periodista Alfonso Merlos, el pintor italiano Ferdinando Todisco o el interiorista Andrés Alsina, nacido en Uruguay pero residente en París. Ausencias notorias fueron, Montse Caballé, Luis Merlo o el Barón de Rothchild.
 
El pintor italiano Ferdinando Todisco.

  El tiempo voló en la calidez de un encuentro internacional, en los salones con tintes versallescos del único hotel que tiene una terraza convertida en huerto de hortalizas y verduras, y cuyos dueños poseen una de las ganaderías más encastadas: Herederos de Baltasar Ibán Valdés.
 
El decorador-interiorista Andrés Alsina.

   La lengua italiana y española fueron protagonistas en los alegatos de algunos premiados, y asistimos a una fiesta donde el arte universal fue premisa como un canto de paz y concordia, humanismo y generosidad,gracias a la convocatoria de Fondazione Constanza, que promueve estas esencias en España, Italia, Japón o Estados Unidos.
Aquí estoy, junto a los Garcia-Montes, en una foto del buen amigo Juanjo Muñoz.

   Como el evento, en nada tenía que ver con un ceremonial de bodas al uso, por tanto lo de la "barra libre" no existía y después de haber posado para la posteridad, los invitados fueron abandonando la sala de manera discreta y paulatina. Y mientras mi amigo Bautista quemaba los últimos momentos de una noche mágica; -al modo de una "mascletá valenciana"- posando entre las encopetadas damas por las palaciegas escaleras del Wellington, yo aproveché para vivir un momento de espiritualidad máxima, sentado en el hall del hotel, debajo de un óleo de temática taurina del pintor segoviano Lope Tablada.   
                        
El periodista Alfonso Merlos.
                       

 Evoqué algunos momentos cuando uno ejercía como marchante de arte y quedaba citado en aquellos salones para tratar de alguna que otra operación. Que si un lienzo de Guardi, que unos nobles venecianos quieren vender, pero su sobre-precio no es factible, está por encima de mercado; que si un Goya con certificado de Morales y Marín, el mayor experto español en Goyas, pero Manuela Mena, la conservadora del Prado en departamento ídem, opina lo contrario, por lo tanto nadie sabe quien pintó aquello. Un Picasso, ratificado y bendecido por Maya Picasso (hija del genio), pero ahora, retirada ella, el nieto del genio considera dudoso lo dicho por la anterior. Y así, tantos y tantos. ¡En realidad, ninguno de ellos fueron testigos de la creación de aquellas obras! ¡Menos mal que pasados unos años, mi salud psíquica no se resintió!...El arte tiene estas cosas, bueno, más bien la trastienda del arte, y que pocos conocen. El color del dinero lo nubla todo. Lo de la Fondazione fue otra cosa; gracias a ellos por existir...

           Texto y fotos de Giovanni R.Tortosa


   

 

jueves, 20 de diciembre de 2018

PACO SANTOS GUMERSINDO

 
Paco Santos Gumersindo Aguilar Venegas.

  Hoy no toca hablar del catedrático Antonio Piñero, ni del historiador judío Mario Saban, ni de los exquisitos arpegios salidos del violín de Fanny Rome en cualquier escenario del planeta; hoy dedico este espacio acerca de mis amigos artistas a un hombre que no tuvo reconocimientos por su humilde quehacer artístico. Paco sería un hombre más, un ciudadano cuyo rastro se evapora en la atmósfera de una gran ciudad como podría ser Madrid. 
   Su imagen, siempre evocó en mí algunas peculiaridades del mundo cretense; -Paco ostentaba un bigote potente, un mostacho al estilo de los hombres de Creta. Un bigote que para estos griegos significaba el símbolo de luto por aquellos que perdieron su vida en el último enfrentamiento que estos tuvieron con los turcos. Pero él había nacido en un pequeño y encantador pueblo extremeño: Hornachos, allí transcurrió su infancia para después emprender el exilio obligado de la gran parte del mundo extremeño. 
   No soy quien para dilucidar si Paco fue feliz en Madrid, pero cierto es que sus raíces pacenses siempre navegaron en su corazón. Un trabajador que sacaba tiempo del tiempo para dedicarlo a la artesania. Puede que su acercamiento al arte, a un arte peculiar que consistía en dar vida a la madera, para crear pequeñas aves, pajaritos a los que sólo les faltaba volar. Eran verdaderos prodigios, pequeños retazos de sueño que quizás tranquilizaban su espíritu creativo.
     Sus rasgos no mentían, eran acendrados, diría que potentes a primera vista, aunque después se tornasen mas suaves, como la mirada casi líquida, delicuescente, entre matices grises y azules de atardecer. Detrás de su mirada se intuía a un soñador, y porqué no? un mucho de melancolía que salpicaba todo su rostro. Creo que Paco era un solitario, puede que incomprendido, un hombre marginal; pero eso lo son todos aquellos que juegan a construir un mundo mas noble y positivo, los que sublimizan su entorno, el paisaje natural así como el humano para transformarlo en arte.
     Su personalidad siempre me regaló paz y sosiego. Lo mismo que sus minúsculas obras, miniaturas ensartadas de anhelos que su creador hacía patentes de manera tan sutil, tan delicada. Porque Paco era persona de no hacer ruidos, de pasar de puntillas, de ser un hombre con la reciedumbre del mundo antiguo, sin subterfugios, donde habitan el blanco y negro, los contrastes definidos, donde no hay lugar para las ambiguedades. Siento su marcha como algo que volatiliza mis esquemas, y también porque un singular eslabón de mi amada tierra extremeña se rompe, y cuando se quiere con pasión de irredento enamorado ese espacio sagrado, los reveses se tornan imposibles de digerir. 
      Los sortilegios y el devenir de la propia vida hizo que Paco Santos cayera como de un sueño blanco hasta los campos de olivares de su tierra para envolverse con el aire y la luz de un blanco inmaculado que atraviesa las mañanas de Hornachos. Y él, sin saberlo, ni siquiera intuirlo, vivía su última época consagrando su tiempo a rememorar su lejana infancia entre aquellos vecinos del pueblo, en un mundo de calor y de verdad. Su candor, su humor siempre latente hicieron y conformaron un edén allí donde naciera. Y puede que ello también hiciera feliz a la mujer que mejor le comprendió y amó: su madre Amália...
                                          A María José Aguilar Venegas.

   

martes, 27 de marzo de 2018

PIÑERO SALVA LOS MUEBLES EN UN COLOQUIO DESCAFEINADO



   Era en la 2. El programa "Millennium" apostaba por un tema siempre controvertido y polémico como es debatir acerca del "Jesús histórico o Celestial". Ramón Colom, su director y presentador puso todo cuanto pudo en los prolegómenos, intentó potenciar el contenido de este. Roger Armengol, psiquiatra y escritor tuvo un comienzo fulgurante. Luego fue diluyéndose según transcurría el coloquio. Tenía puestas ciertas esperanzas en sus comentarios. No hace mucho había leído un libro suyo donde manifestaba un notable desencanto por el cristianismo. Consideraba que el arte era mucho más terapéutico que cualquier religión. Cierto es, que tuvo algún que otro golpe brillante durante el coloquio. 
   Pero donde el espacio televisivo hizo aguas o perdió interés fue con la participación de dos teólogos, a saber: Gabino Uribarri, jesuita y Marifé Ramos, doctora en teología. Ninguno de los dos aportaron nada que tuviese gran relieve. Sus predicas tuvieron el argumento de siempre: insistir en las excelencias de la fe cristiana, y nada más. Para eso, uno puede ir a la iglesia más cercana y escuchar el sermón de turno. No tienes porqué esperar horarios extraños para ver y escuchar semejante discurso.  Me hicieron recordar a los críticos de arte, cuando intentan explicar las obras de Antoni Tàpies. Menos mal que allí estaba el profesor Antonio Piñero, que puso orden en el deshilvanado discurso colectivo y sobre todo dejó en evidencia al resto; y no por nada, sólo porque en esas cuestiones el catedrático e historiador aquilata un bagaje de conocimientos que no está al alcance de cualquiera. Y porque era el único profesional del tema. También esto viene a demostrar que la investigación académica sobre la historicidad de Jesús está a años luz de la pasividad tradicional de la Iglesia.



 Me acordé de Llogari Puyol y Mario Saban. No solamente por sus enfoques, también hubiesen dado más realce televisivo. Al final del coloquio el maestro Piñero acabó con una certera estocada, cuando dibujó a Jesús como uno de los más grandes profetas, un hombre potente y sabio pero incompatible en el siglo XXI.

domingo, 28 de enero de 2018

FANNY ROME, MUJER DE INMENSO TALENTO


                              Fanny Rome, interpretando "Ce Georges" junto a Salvatore Adamo.

Es una instrumentista de nivel internacional; pero quizá su interés no esté en el grado de proyección de su música. La primera vez que asistí a un concierto donde Fanny Rome actuaba; -no le conocía anteriormente-, fue sorprendiéndome a medida que el concierto iba transcurriendo. En los primeros temas, aparecía junto a un violín, que tocaba magistralmente. Después lo dejó sobre su estuche y tomó un trombón de varas, el cuál lo fue manejando con potencia y entusiasmo. A mediados del concierto, se colocó al junto a un violonchelo que estaba a la espera de que sus manos  trazaran deliciosos arpegios.

  
Fanny, acompañando con su violín.

 Pero, las sorpresas no acabaron ahí. Entonces Salvatore, su jefe, le invitó hasta el centro del escenario, y allí Fanny, micrófono en mano compartió al unísono junto a él, una canción de tintes irónicos y desenfadados sobre el actor George Clounny, cuyo título es: "Ce Georges".


   Entonces Fanny, saca sus dotes escénicas y la calidez de una voz que hace recordar las grandes voces que transitaron por escenarios de Montmartre, cantando a las esencias amorosas que puedan darse en París.

                    Fanny en plena actuación. Tras de ella, Salvatore Adamo.

   Desde aquí, quiero reivindicar su figura; a la vez que tantos otros instrumentistas, que sin ellos ningún intérprete recogería éxitos. Ellos son la base de cualquiera de las llamadas figuras de la música, aunque los públicos no siempre valoren y aprecien su técnica y arte. 


Pareciera que los focos de la fantasía sólo se colocaran sobre los gurús del espectáculo, y quienes consolidan ese espectáculo quedan relegados a un papel meramente gris y eternamente secundario.

                                     Giovanni R.Tortosa

Fotografías de Bernard Vanroye.