jueves, 18 de abril de 2019

JUAN BAUTISTA EN LAS PROCESIONES DE CARTAGENA


      Desde hace bastantes años, Juan Bautista rinde un amor que le es recíproco a Cartagena y su comarca. Allí moran algunas de sus obras, y los desfiles de semana santa tienen para él un determinante interés. Desde hace tres años, Bautista me invitó a subirme en su barco pasionario que tiene sede en la ciudad departamental. 

Juan Bautista junto a Mariana Larios.

  Hablar de "californios" y "marrajos" tiene su proverbial importancia cuando se contemplan unos desfiles con marca indeleble como los cartageneros. La impronta militar les confieren un ritmo que puede parecer severo, pero a su vez resulta cadencioso. Y no es igual cuando lo observamos a través de la televisión o vídeos que en pleno directo. Reconozco que vistos en estos medios resultan fríos, sin embargo en vivo, emocionan y te harán un esclavo admirador de su estética tan genuina. 
 
La perfección en el desfilar se torna emotiva y de una belleza inusual.

      Siempre tenemos la dicha de coincidir con  alguien representativo de tan emblemática semana santa. Este año fue Mariana Larios, una mujer que lo es todo en la tradición semanasantera de la ciudad marítima. Como de costumbre, desde la amplia balconada de la iglesia de los "Padres Claretianos", situada en la calle Mayor, visionamos el desfile en noche de miércoles santo y que correspondía a la cofradía california.


   Mariana fue "Nazarena Mayor" el pasado año, pregonera de algún que otro pueblo de la comarca cartagenera; y por encima de todo es una enciclopedia viva de la historia de Cartagena, especialmente en su vertiente religiosa. Antes de compartir con Mariana, Bautista hizo entrega a la iglesia del tradicional "cirio pascual", a través del reverendo Fernando Gutierrez Reche, que cada año dedica a este templo.
 Una de las obras de Bautista en los "Claretianos"
  Después de un ágape frugal e informal, en una noche ligeramente ventosa, nos dispusimos a presenciar el desfile "californio" donde la imaginería de Mariano Benlliure florece junto a obras de Sánchez Lozano, Hernández Navarro o del cartagenero de origen valenciano José Alfonso Rigal.


   Mariana nos fue explicando los orígenes de las cofradías, sus peculiaridades, así como las diferencias entre ellas; los pequeños detalles que pueden pasar inadvertidos al público pero que conforman el micro-cosmos de la filosofía de semana santa.


          La tremenda envergadura de los tronos, el exorno floral, la iluminación, el vestuario de los penitentes, la presencia de bandas militares; pero en especial la cadencia, el "tempo", la fluidez del desfile, hacen de la trimilenaria Cartagena un auténtico oasis para los amantes de estas tradiciones.


           Las procesiones cartageneras podrán gustar más o menos o tal vez no, pero donde no existen dudas es en su puesta en escena: se percibe que están enormemente trabajadas, que no existen improvisaciones, son el producto de una larga y consensuada elaboración proveniente de cientos de años. Y puede que el mejor respaldo lo tengan de sus propias gentes, tanto los que participan como aquellos que son espectadores; todos ellos prodigan un respeto y lealtad, y que en tiempos convulsos como los actuales no es poco...
                                     Texto y fotos de Giovanni R.Tortosa


 

martes, 2 de abril de 2019

CARMEN CAMACHO, "PASIÓN Y ROMANTICÍSMO POR EL TOREO"



     "La última religión pagana que nos queda es la Tauromaquia"; -así se refería Amélie, mi querida amiga antropóloga, a una expresión artística que España supo consolidar y exportar, y que es la fiesta taurina. 
        Carmen Camacho, también amiga y apasionada de la Tauromaquia, no se conforma deleitándose en la plaza ante un ramillete de medias verónicas, chicuelinas o naturales; también desea y necesita comprometerse con un arte milenario que yergue sus raíces en la Creta minóica,  diez siglos antes de Cristo.

   -"Fíjate en Francia, hasta los alcaldes comunistas respetan los festejos taurinos, saben que ello les aporta dinero y turismo a sus pueblos; carecen de los complejos que arrastran muchos políticos españoles" -me explicaba Amélie, que es de origen francés. Evidentemente y como reza el dicho: "España es diferente", Carmen ha intentado mediar desde su cargo de concejala, para potenciar este antiguo arte en su querida Cieza, pero como era de esperar le han premiado con la indiferencia. El caso de José Vélez, alcalde socialista de Calasparra es un "rara avis" en el partido que cuenta con muchos aficionados a esta fiesta, pero sin embargo apenas se pronuncian en positivo al respecto. Como ahora se dice, se ponen de perfil. Vélez no solamente es el alcalde, también ejerce como presidente en los festejos. La feria taurina del arroz es un ejemplo brillante, de un pueblo que hace de la tauromaquia su gran referente cultural y económico.
       Atrás quedaron los años locos, en que un nutrido grupo de socialistas encabezados por Enrique Mújica suspiraban por Paco Ojeda; no perdían detalle de las faenas del sanluqueño, y siempre se les veía allá donde este actuase, fuera en España o Francia. Era tal su fanatización con el gaditano, que provocaron la dimisión del director de un periódico porque habían publicado una crítica que no dejaba bien parado al intermitente torero. También el crítico Alfonso Navalón sufrió las iras del grupo y lo enviaron al paro.
     

 
La alcaldesa de un pueblo del suroeste francés, que no tiene reparos en lucir chaquetilla torera y capote.
      -"Si conocieran el trasfondo erótico que se esconde en la lucha entre un torero y el toro les sería enormemente pedagógico y a la vez disfrutarían de ello",-asertó mi amiga antropóloga. 

       La omnipresencia del toro en la plaza, con toda su enorme carga genésica, como un tóten sagrado que arrasa con su fuerza. -"En una plaza de toros, ni mil hombres que hayan, poseen la gigantesca virilidad que dimana el toro; todo queda empequeñecido ante ese volcán de masculinidad; por eso los toreros encarnan y representan la esencia femenina".

    Entre copa y copa de "jerez", Amélie expresa su pasión y conocimientos taurómacos, a la vez que lamenta reconocer que Francia aprecia y valora mucho más esta cultura española, mientras me explica la liturgia ancestral del toreo, un redondel dorado, los cielos de atardecer, la sangre sacrificial, los toreros imbuidos de elegancia femenina: los trajes ajustados, barrocos bordados sobre colores pastel. La masculinidad del torero va apareciendo conforme transcurre la lidia; es un sacrificio ritual como lo es la transubstanciación en las liturgias de las iglesias cristianas.-"Y para colmo, es el espectáculo más democrático; el público decide sobre el éxito o fracaso de los actuantes"..."El toreo, en sus inicios fue cosa de aristócratas que toreaban montados a caballo, después fue el pueblo quien quiso torear sobre la arena; es un espectáculo sin ideología política".
Carmen Camacho junto a una placita de tientas.

    Los ojos de Carmen tienen un ligero acento exótico y su mirada destila inquietud y profundidad, algo así como un halo picassiano; también camina como lo suelen hacer las mujeres que en su armario íntimo tienen cosas que les harán trascender en su vida cotidiana. Ella es a día de hoy, una enamorada de sus ancestros hispanos, de la enorme riqueza cultural de una tierra, de los atardeceres teñidos de nostalgia que se dan en su pueblo. Del barroquismo que traslucen sus procesiones, de unos campos floridos que recién fueron descubiertos y llevados a los altares por infinitud de fotógrafos y turistas. 
La huerta ciezana, circundada por el río Segura, todo un edén para el placer de los sentidos.

        Ahora Carmen acaba de iniciarse como presidenta del club taurino de Cieza, y eso aunque no lo parezca tiene su importancia. Los auténticos y verdaderos aficionados a los toros son una especie en extinción. Jesulín, en uno de sus raptos filosóficos esculpió aquella frase: "en cada plaza, los aficionados de verdad cabrían en un autobús y sobrarían asientos"....Quizás fue un tanto exagerado, pero tampoco erraba en su opinión. 

   Como Carmen es una romántica de lo taurino, este reto será para ella un aliciente para perseverar en la magia que destila un hombre que hace arte y cuya materia es un ser vivo. Y que ese arte es efímero, no queda como un cuadro o una escultura. En ese maravilloso entramado, el aficionado cabal es posiblemente la parte mas débil, el pagano siempre y muchas veces el desencantado. Conozco a muchos que han dejado de ir a las plazas. El espectáculo actual nada tiene que ver con la última gran década del toreo, que fueron los años ochenta. Habían hasta diez figuras máximas, muchas mas ganaderías y encastes que ahora. Evidentemente las plazas se llenaban. Hoy los festejos son harto previsibles y lo que vemos en los ruedos se centra casi únicamente en el trasteo de muleta. No se hacen quites, la suerte de varas es un puro trámite, al igual que el tercio de banderillas. Apenas quedan capoteros con arte, si exceptuamos a Morante de la Puebla. En los ochenta: Curro Romero, Paula, Robles, Galloso, Manzanares,  Curro Vázquez, Antoñete, Dominguez, Esplá...
José Mari Manzanares (padre) en una imagen que habla por sí sola. Eran los años ochenta.

       Y así podíamos seguir en la lista de banderilleros y grandes estoqueadores. Pero el problema mayor del mundo taurino no son los "antis", los animalistas, los partidos prohibicionistas; los ingresos solamente provienen de las taquillas. Esto no tiene la fluidez económica del fútbol. Aquí no existe la publicidad, quinielas y otras vías de financiación. Por ello, si esto no cambia no habrá público que deje su bienestar casero para sentarse en una grada de piedra para ver algo tan previsible como los llantos de los concursantes de gran hermano. Y si los niños no tienen acceso gratis; -como sucede en la mayoría de las plazas-, el futuro de los espectadores está en el aire. Por otro lado, la mayoría de las plazas fueron concebidas con parámetros del siglo diecinueve, y que hoy resultan obsoletas. Si un espectador en los meses de julio o agosto paga una entrada de treinta euros para sentarse en una grada de piedra que anda por los cincuenta grados no creo que esté precisamente en el edén. De ahí que veamos muchos cosos con los tendidos de sol absolutamente desiertos, con la considerable pérdida para el empresario de turno. Y los aficionados de toda la vida que entraron en la jubilación los mandan al graderío más alto, con el consiguiente perjuicio físico para esas edades. Si los Choperas, Lozanos, Casas, Matilla y en general los taurinos españoles no lo remedian, habrá que ir pensando en la Francia taurina como exilio; allí al menos goza de una salud extraordinaria.
Junto a Amélie Divi en la torerísima taberna de Antonio Sánchez en Madrid.






  





    

lunes, 25 de marzo de 2019

"SOÑADORES DE ESPAÑA"

Paseillo de los alumnos de la escuela de Tauromaquia murciana.

   En la matinal del domingo 24, tuvo lugar en el ruedo de la "Condomina" murciana, una nueva clase práctica de toreo. Habían más aspirantes que en anteriores sesiones. Estos jóvenes soñadores del toreo no les hicieron caso a las prepotentes voces que salen de vez en cuando de algún que otro político ibérico tachando la tauromaquia como algo "casposo". Uno de ellos, un ministro cuyo padre había sido novillero, también reivindicó la fiesta taurómaca como algo maloliente y casposo.
     Por ello, estos aspirantes a ejercer un oficio artístico donde se pone en juego la propia vida, podían dar lecciones de dignidad y honestidad a muchos de estos personajes, cuyo talento mas excelso es zaherir, vilipendiar y ofuscar el sentimiento de los que no piensan como ellos. Y en definitiva, es como tirar piedras a su propio tejado. Es querer convertir un país como España, asolerado y repleto de contrastes culturales, creador y forjador de la fiesta más internacional que es la Tauromaquia, en un lugar frío, aséptico como un quirófano, ajeno a las emociones, a las tradiciones milenarias; algo así como un país nórdico. 
 
Alejandro Fernández, uno de los veteranos alumnos.

    De momento y observando los movimientos que se dan en las escuelas de Tauromaquia, estos fatuos cantos funerarios de los detractores hacen que cada día lleguen más jóvenes interesados en la práctica del toreo. Ya sabemos que esto es enormemente  difícil y complicado, pero también es el mayor generador de ilusiones de estos amantes del arte, pero un arte donde el riesgo está presente y la magia de poder vencer al dios Tauro es un estímulo que gravita en ellos.

El profesor JoséMari Ortín consuela a una de las alumnas, que no pudo cuajar unos lances ante el becerro.

    Las escuelas taurinas no solamente procuran el conocimiento técnico de sus alumnos, inculcan unos valores donde la lealtad, disciplina, respeto y ayuda colectiva es base de una educación que rescata esencias humanas, hoy un tanto en desuso. 
 
José Mari Ortín, Ángel Bernal y Pepín Liria.

    En la escuela de Murcia se conjugan el carácter torero de Pepín Liria, su aquilatada trayectoria que tuviera como momento épico su triunfo en un lejano San Isidro frente a un toro de Dolores Aguirre; el potente oficio de José Mari Ortín, un hombre que deja todas sus energías  en beneficio del alumnado.Y Ángel Bernal,  empresario y propietario del más que centenario coso de la Condomina, presidiendo la escuela.
 
Nacho Ayala Tenza, en un espléndido natural.

    Liria dirigió la "mise en scene" con verdadero magisterio, secundado por José Mari Ortín, y en todo momento mimaron las potenciales  dotes de los aspirantes. Pero, cierto es que no por ello dejaron de ser críticos y afinaron a la hora de evaluar a los alumnos. 
 
Iker Ruiz, en una acción como lidiador, llevando al becerro a toriles.

   Los veteranos Angelín y José María Trigueros ejercieron como ayudas en la brega. Por cierto, Trigueros hará el paseíllo en el ya popular festival contra el cáncer, que cada primavera se celebra en Murcia.
   Nos sorprendió la buena tanda con ambas manos que Nacho Ayala dio al primer becerro; a pesar del poco tiempo que lleva como alumno, apenas tres meses. Las buenas maneras de David Pardo y Relente. Alejandro Fernández también pudo lucirse con capote y muleta; -a pesar de su gran estatura que le hace un flaco favor con el tamaño de los becerros. Los alevines tuvieron su primer contacto con los becerros, aunque sólo fuera un lance y siempre bajo la tutela de Liria.
    Iker Ruiz, con sólo diez años, se atrevió a llevar toreramente a uno de los becerros, desde el tercio de cuadrillas hasta la mismísima puerta de toriles. Cruzar uno de los ruedos españoles más grandes a base de porfiar muletazos fue un  detalle de alguien que puede tener casta de torero.
 
Iker Ruiz saludando después de su emotiva acción torera, junto al maestro Liria.

     La mañana murciana con excelente temperatura hizo que la vetusta plaza se congraciara con las energías y anhelos toreros de todos los que hicieron el paseíllo para posteriormente medirse a la fiereza de sus oponentes.
   
El maestro Liria junto al más joven de los aspirantes.
   Sin duda, fue una mañana para soñar con el futuro de la Tauromaquia.
                                          Texto y fotos de Giovanni R.Tortosa

sábado, 16 de marzo de 2019

JUAN BAUTISTA JUNTO AL ÚLTIMO SERENO DE MADRID

Juan Bautista, junto al último sereno madrileño ante la mirada de su nieto.

   La mañana andaba revestida de un gris platino, que nos hacía evocar los inviernos de París, mientras caminábamos por la Gran Vía madrileña. Los termómetros de Callao marcaban menos tres grados a las once de la mañana, pero el ambiente cosmopolita no se rompía por el frío reinante. Teníamos que abrirnos paso casi a codazos por las proximidades de Sol, como si aterrizáramos en una playa de Benidorm en pleno agosto.
Tanto Bautista como Juanjo Muñoz precisaban ir a un comercio de fotografía en la calle Bolsa, entre Tirso de Molina y Sol. Debían de solventar un pequeño problema para poder enviar las fotografías de la noche anterior en el hotel "Wellington", con motivo de la entrega de premios por parte de la Fondazione Constanza.
 
Bautista y Juanjo Muñoz  junto al emblemático local.

    El pequeño y antiguo local se llama "Pibe" y lo recomiendo a todo aquél amante de la fotografía, ya sea amateur o profesional. Nos atendieron de "fábula" y el extenso reportaje con varios kilos de glamour pudo llegar a su destino. Juanjo no paró en toda la noche de accionar sus flashes, a la vez que Bautista posaba como un emperador del Caúcaso  entre la grey artística que asistió a la cena. Pensé que Bautista acabaría exhausto después de todo aquello,  pero aún tuvo arrestos para dejarse caer por el local de copas regentado por el televisivo chef Chicote, y marcarse unos bailecitos con la incombustible Alaska, ante la vampírica mirada de Matamoros.

Así de florida estaba la fantástica plaza de Tirso de Molina.
     Ya metidos en plena plaza de Tirso de Molina, les propuse tomar unos vinos en el mesón de mayor antigüedad de Madrid, que es la denominada "Taberna de Antonio Sánchez", en la calle Mesón de Paredes. Tanto a Juanjo, como a Bautista les entusiasmó la sugerencia. Yendo hacía la vetusta taberna de los "tres siglos" nos encontramos con la insólita escena de un simpático anciano que posaba para la filmación de una televisión nacional. Aquello nos alertó, sacamos las cámaras y comenzamos a tomar imágenes especialmente del carismático personaje que sonreía ante la cámara y los profesionales. 
 
Escena de la filmación.

   Juan Bautista comenzó a charlar con uno de los curiosos alrededor de la escena, y resultó ser nieto del enternecedor anciano, que a la sazón era el último sereno todavía vivo en Madrid. Y  nuestro "maestro de ceremonias"  se sintió gratamente interesado por la temática; días después se intercambiaron mensajes y probablemente adjudiquen a Bautista, el encargo de una escultura homenaje a los serenos madrileños.
 
Esta vez,  delante de la ilustre y tri centenaria fachada.

    Por fin, llegamos a la famosa taberna; -que se encontraba a unos escasos metros de la grabación- y de inmediato agradecimos la cálida temperatura del local, en claro contraste del frío que asolaba Madrid en esa mañana de sábado.
     El torero "Cara-Ancha" fue uno de sus propietarios y el también torero Antonio Sánchez sería uno de los últimos y quien legara su nombre a la taberna. En otros tiempos fue un establecimiento donde se celebraban las mejores tertulias entre artistas, intelectuales y gentes del toro. Tres siglos contemplan sus paredes forradas en madera y alguna que otra cabeza de toro contempla a los clientes desde las alturas. Retratos de toreros con patillas de hacha complementan la decoración.
 
Uno de los rincones del fascinante lugar.

    Como uno ya conoce esos entresijos históricos, les fui comentando las peculiaridades del local y algunas pinceladas de su más que longeva vida. Tomamos unos vermuts acompañados de tapas variadas. 
Juan Bautista posando junto al rey de la virilidad.

        L´ amour des amours, es decir Amélie que es antropóloga, me hablaba hace unos meses en esta misma taberna del potencial energético de los toros, de su singular carga genésica. "En una plaza de toros, ni mil hombres que hayan, poseen la gigantesca virilidad que dimana el toro; todo queda empequeñecido ante ese volcán de masculinidad que es el toro, por eso los toreros encarnan y representan la esencia femenina en esa lucha"; -así expresaba Amélie su tesis, mientras tomábamos unas copas con manzanilla de Jerez.
     A través de sus pupilas de azul mediterráneo, Amélie me hizo viajar a su particular cosmos y como si fuéramos a lomos de un caballo, me propuso recorrer la historia española; precisamente ella, que es de origen francés  y enfatizaba los hermosos encantos de esta tierra tan poco valorada a veces.
 
Posando junto a la divine Amélie.

   Y más lejos aun, Amélie me hizo la sugerencia de posar debajo de la cabeza del toro de la alternativa de Antonio Sánchez. Me aseguró que estar cerca de un toro, aunque éste ya no tenga vida, refrendaba esa suerte de sortilegio fetichista y que podría influir como un potenciador de virilidad. Así que, a mi amigo Bautista le invité a hacerle unas fotos debajo de tan portentosa cabeza. Pero no le conté la tesis de Amélie; espero que la influencia de casta brava repercutiera sobre él, como una bendición de los dioses solares.

      "Desde luego, parece que estamos como en la época de Joselito y Belmonte. El país sigue dividido en dos, cómo si fuera el "Titanic", encallado y partido por la mitad; media España odia a la otra y así como de costumbre. Se pierde mucha energía con esas cosas". Amélie fantasea continuamente con el "Siglo de Oro" español, se emociona al escuchar la "Marsellesa" o "Suspiros de España" y le fascina el olor del tabaco puro en las plazas de toros; -dice que es de lo más erótico, mientras paladea los lances de capote de Morante de la Puebla.


   Para ella, España sigue siendo un lugar secular, divertido, único por su carácter, tradiciones e historia. "Aunque en Japón hayan más aficionados al flamenco que en toda Andalucía".  Al respecto de las nuevas generaciones, no daría por ellos ni un céntimo de euro: "me dan pena, provienen de la era del plástico y además no hay diferencias entre un holandés, un americano o un español; como si salieran de un mismo patrón, -¿tu crees que pueden valorar este entorno de maderas nobles y el poso que los siglos han dejado aquí?; ¡si ni tan siquiera saben de donde proceden el pollo y los huevos que comen, creen que son productos de laboratorios! "Muchos de ellos, además viven bajo las represiones psicológicas que les imponen las sectas políticas; muchas de estas mujeres prefieren refugiarse en artefactos de plástico de sex-shops antes que tener relaciones con hombres; porque les adoctrinaron para odiarlos, es como si les hubieran colocado un burka psicológico".   "Y no me extraña; el programa de televisión más visto es ese putrefacto reality, en una perversa casa atiborrada de micrófonos y cámaras, con potentes luces de quirófano, donde una panda de vagos  lloran más que en un tanatorio". "¡Claro, les hacen autopsias en vivo, les sacan hasta el último aliento de sus almas!.."  Dicho programa está inspirado en la novela de Orwell, 1984, donde se vislumbra un estado totalitario y el control absoluto de los individuos bajo la égida comunista. Controlarán el chocolate que comas, los orgasmos que puedas tener, todo, absolutamente todo será diseccionado por ese gran ojo que lo ve todo...

Juanjo y Bautista, disfrutando de la gélida mañana madrileña.

  Amélie habla en tono distendido, sin intención de anatemizar nada, con un ligero toque de fina ironía. Y siempre, sazonando de humor sus comentarios filosóficos: "España lleva más de una década sin gobierno, los que llegan a esa labor apenas demuestran talento para conducir este país maravilloso; el anterior hacía de "don Tancredo" y el que hay ahora basa todo su caudal intelectualoíde en sacar un cadáver para llevarlo a otro sitio". ¡ Si Aristófanes levantara la cabeza lo convertiría en su mejor referente satírico, no tendría desperdicio!...¡Con esa mirada al vacío que le caracteriza!... 

      Te cae mal el primer ministro?  "-No, en absoluto, me parece hasta divertido, si no fuera porque sus caprichosas decisiones afectan a todo un país;  por ser de origen judío cree en la resurreción de los muertos, y tál vez por ello ha resucitado la memoria de Franco, que andaba perdida en la bruma del tiempo"...
 

"¡Ah; visto por detrás, cuando camina me parece uno de esos toreros retirados, repletos de garbo y chulería!". -¿Te refieres también al primer ministro?
 
Juan Bautista y Juanjo Muñoz, en lo que sería el "inicio de fiesta".

        "  Algo así, ese personaje me recuerda al emperador Cayo Calígula, por su estatura, su fina estampa, y también por la enfermiza obsesión de aferrarse al poder a costa de lo que sea. ¡Dos caudillos con más altura que la Giralda!... Pero te diré que no me suelo tomar en serio casi nada. Como ves, me suelo reír bastante; la vida es un inmenso vodevil, ni siquiera teatro serio, y los políticos parecen haber desembarcado procedentes de otro planeta. El día que encuentre a alguien que haya leído por entero el Apocalipsis y haya sacado alguna consecuencia; -que sería como intentar comprender un cuadro de Tàpies- entonces me lo tomaré en serio...Te digo eso, porque nadie logra pasar de las primeras veinte páginas."
         Apocalipsis, rabo de toro al vino tinto, jamón ibérico sobre tomate triturado, y la contagiosa risa de una mujer que lleva la alegría por bandera,  deliciosa y sabia Amélie, portento de una aquilatada cultura envuelta en un cuerpo de aromas seductores...  Encontrar una mujer de semejante perfil es como si te toca una primitiva con bote incluido. Gracias Amélie por desgranar tu fascinante filosofía a la espera que resuenen las archi-anunciadas trompetas del Apocalipsis con unas copas de fino en las manos...

                                            
      Texto y fotos de Giovanni R.Tortosa

 

martes, 26 de febrero de 2019

YORGOS XIMERAKIS "In Memoriam"

Yorgos Ximerakis junto a sus hijas, María y Artemix.

          Su generación fue la misma  que lo fue de Vangelis Papathanassiou, Demis Roussos y Loukas Sideras. Mientras éstos se afincaron en el París posterior al "mayo del 68", creando un grupo que sería mítico en aquella época: Aphrodite´s Child; Yorgos se subía a un carguero mercante para ganarse la vida, alejarse del gobierno militar que llegó al poder en 1967; y puede que para seguir la estela de todos los griegos, eternos viajeros del mundo.

    En una de esas arribadas a un puerto español, el destino le deparó conocer a Carmen, quien sería la mujer de su vida. Por ello, sacrificó sus buenas ganancias como marino, también dejaría aquellos viajes que inundaron sus pupilas de color tabaco con las bellezas de paisajes exóticos. 

   Como hombre de mundo, sus horizontes no se cerraban a pesar de los contratiempos de la vida. Su casamiento con Carmen trajo consigo una nueva vida con trabajos diversos y la llegada de Yannis y Artemis, sus hijos nacidos en Murcia. Tras unos años en España, y después de no ver cumplidos sus anhelos profesionales y de ofrendar un mejor futuro para su familia, tomó la decisión de retornar a su tierra. Era la vuelta que todo griego en el exilio espera  que alguna vez ocurra.
Carmen Tortosa

   Y fue la mejor decisión; sería Iráklion, en pleno corazón de la isla de Creta, Yorgos montaría un restaurante, y de esa manera se reafirmaría como lo que él siempre fue, cocinero. Como buen gourmet, la cocina iba dentro de su espíritu y supo congraciar a todo aquél cliente, como aquellos campesinos cretenses que al amanecer de cada jornada tomaban los suculentos platos que Yorgos preparaba a modo de desayunos. Pero si en esos más de veinte años al mando de la hostelería, las comidas caseras del "chef" Ximerakis eran las delicias de sus comensales, -también aquel local situado a escasa distancia del templo de Knossos,- se convertiría en una especie de embajada española para muchos turistas hispanos que transitaban por la isla. Carmen y Yorgos eran los ansiados anfitriones para muchos de aquellos turistas o bien residentes de habla hispana en la isla.
Stellos, hermano de Yorgos, adecentando la entrada al local.

      Su amistad no quedaba en el mero trato comercial, sino que iba más allá, y la casa de ambos se abría para todos ellos. Fue todo un festival de la fraternidad, que duró hasta que Yorgos se jubiló y con ello aquél restaurante también echaba su propio telón.
     La actividad del chef retirado nunca cesó; él que siempre fue un amante de la naturaleza se transformó en un granjero familiar, y su vida cotidiana  siguió siendo tan rica como de costumbre.

    Recuerdo con la vehemencia que da el tiempo, una tarde de toros en España. Era la primera vez, que Yorgos visionaba un festejo taurino. Yo, me predispuse a explicarle el ritual taurino, pero él me cortó en seco para decirme: "en mi pueblo ya toreaban hace tres mil años". Indudablemente, se refería a la época minóica y los primeros espectáculos que se hicieron con toros. Su sabiduría, siempre agazapada, como escondida por la sobriedad y sencillez, me fascinó siempre. Era como un filósofo heredero de aquellos otros de la vieja escuela de Atenas.

   En su última visita a España, dimos un paseo por los alrededores de Bari. A cada paso, iba explicándome cosas acerca de las plantas silvestres que salían a nuestro paso, sus poderes medicinales,  recursos, etc. A mitad de camino se detuvo ante un muro de piedra, que había sido elaborado por un viejo campesino. Observé cómo su mirada se transformaba, embelesado ante aquellas piedras, por su perfecta disposición. ¡Un griego, que había vivido entre la colina de la Acrópolis, el "Partenón", o el templo de "Atenea Victoriosa" caía rendido de admiración ante aquel sencillo muro en el campo!
   De tez morena, ojos oscuros, casi negros, nariz prominente y labios enjutos; cabellos negros, un prototipo que bien recordaría un personaje de Nikos Kazantzakis -esta sería la imagen de Yorgos que siempre tuve de él. Y por supuesto, y como buen cretense, él también lucía bigote, ese pintoresco mostacho que muchos hombres de la isla llevan como señal de luto, en recuerdo de los cretenses muertos en la última contienda con los turcos.
     Al escuchar el sonido de un buzuki, tomar un vasito de "ouzo", comer una "taramosalata", incluso tener sentimientos de un isleño griego: la madre que se pregunta si sus hijos volverán alguna vez de tierras extrañas, los días maravillosos en que se puede dejar la pesca y vestirse de limpio para las fiestas de la Virgen. Escuchar como una melodía del viento las músicas de Manos Hadjidakis... Todo ello, será bien poco para recordar el espíritu de Yorgos; un hombre que creó un mundo de calor en torno a su familia y aunque el sol cambiara de lugar la luminosidad de su mirada seguía siendo como un faro en la mar.
   Abandonó Ambelouso, su pueblo, para embarcarse rumbo a mil destinos y regresó al mismo lugar, pero esta vez con pasaporte a la eternidad... 
              Aphrodite´s Child-Spring summer.

jueves, 14 de febrero de 2019

PREMIOS FONDAZIONE "CONSTANZA"-MADRID 2019

Alessandro Costanza junto a Fulvia Guccini y Silvia Miccoli.

     Bautista quería echar un vistazo a los preparativos de la gran fiesta. Nada podía quedar a la improvisación; por ello aterrizamos en el taurino "Wellington", media hora antes a la comparecencia de los invitados. Mi primera impresión fue Alessandro Costanza; me pareció todo un lord inglés, con su impecable esmoquin, y con un ligero toque "Warholiano". Anduvo preparando la "misse en scene", clasificando los trofeos. Se notaba su afán de perfeccionismo, de que todo estuviera en orden y bien presentado. Tras de él, una bella joven italiana le secundaba en los preparativos, su pareja.

Lady Gacelyns, posando junto a Juan Bautista.
   También andaba en los preparativos, Javier Rodríguez, que es el embajador de la fondazione en España. Mientras tanto, Lady Gacelyns presidió una pequeña sesión fotográfica con su innata elegancia y refinamiento. Argentina ella, y uno que es venerador de esa tierra, platicamos acerca de Buenos Aires y ella advirtió el pequeño guiño que yo hacía esa noche, al vestir con prendas que hacían recordar el mundo del tango: sombrero, foulard, y otros pequeños detalles. El popular barrio de la Boca, junto a los anticuarios de San Telmo protagonizaron la distendida conversación que culminó con mi confesión: "soy un irredento coleccionista de tangos"...
 
Maryory Stefani Petrucci, vicepresidenta de la Fondazione junto a su marido, el presidente Alessandro Constanza.

   La pintora Agnes Parcesepe fue una de las primeras galardonadas en llegar. Vislumbramos un hermoso libro que recogía su trayectoria pictórica. Agnes vino desde Australia para recoger su premio. ¡Ya tiene mérito la cosa!...
 
Los Garcia-Montes, (hijo y padre) junto a Lady Gacelyns.

  Bautista, entre foto y foto, no perdía ojo acerca de los preliminares. Un salón adyacente fue el escenario del cóctel que se ofrecía a los invitados. El impecable servicio de camareros no cesaron de sugerirnos "delicatesen" que unanimente degustamos. Tanto Bautista como Lady Gacelyns confiaron sus elegantes bolsos a uno y de esa guisa inicié una mas que agradable conversación acerca de vampiros, la productora "Hammer", y el cine de terror con Marcos Garcia Montes hijo.  
 
La diseñadora alicantina Zoraida Cases, junto al estilista Pedro Cuadrado, José Félix Nevado y Gabriel Estrada.

   Minutos después, pasamos al gran salón donde se iba a desarrollar la cena. El popular "padre Ángel" lucía la blancura de nieve en su sonrisa y cabellos al recibir el galardón de la fondazione. Y poco más le vimos, ya que desapareció del evento, sin apenas enterarnos. Aquello prosiguió, en una cadena de premiados, mientras por una gran pantalla se proyectaban sus obras. La "Crema de trigueros con tartar de ahumados y huevas de trucha" hubo de esperar pacientemente sobre los almidonados manteles del Wellington.
 
Javier Rodríguez, embajador español de Fondazione Constanza.

  El más famoso de los letrados, es decir Marcos Garcia Montes (padre) dedicó un preciso y emotivo discurso a la concurrencia, y que nos hizo reflexionar. Por cierto, el popular abogado vestía un terno con ciertas ínfulas toreras; una chaquetilla ajustada, en tono "sangre de toro y azabache". Se transpiraba su españolidad, reverenciada de andalucismo y la sensibilidad afilada en quien fuera uno de los protagonistas del ya célebre juicio sobre el crimen de los Urquijo; -allá por los años ochenta.
 
Fulvia exibiendo su premio.

   La estupenda y atractiva cantante italiana Silvia Miccoli, en un arrebato y puede que a sugerencia del duque de Costanza, nos disparó las endorfinas al escuchar los tonos oscuros y potentes de su voz. ¡Y la cosa tuvo mérito, a capela y sin ensayos previos! Y su amiga, la pintora Fulvia se erigió como la "sultana" de la fiesta, aromando la atmósfera con una deliciosa sensualidad de exótica bailarina y el enigma de su mirada, que iba desparramándose en el ambiente.
Reme Espantoso, diseñadora gallega; y la también diseñadora Zoraida Cases.
    Entre plato y plato, pude deleitarme con las fotografías de Ángeles González, que están muy cercanas a la pintura. A veces, el destino es así de gracioso y me hizo compartir mesa con un par de extremeños, que son: Pedro Cuadrado, estilista peluquero y el abogado José Félix Nevado. Nada mas saber que eran cacereños, les manifesté mi amor por ese paraíso un tanto ignoto para muchos, que es el territorio extremeño y sus gentes, una curiosa mezcla entre castellanos y andaluces; y al que es complicado acceder.
 
Juanjo Muñoz, fotógrafo con mirada de pintor, junto a Juan Bautista.

   La luminosidad de la piel de Zoraida Cases atrajo a todos los que compartímos esa mesa, especialmente al estilista cacereño que hizo algunos apuntes sobre su peinado. Zoraida vestía enteramente de negro, y esa sobriedad oscura contrastaba con los matices diáfanos y lumínicos de su piel. Como remate, sus zapatos eran de una gran "fineza".
 
Bautista Fernández, todo un "maestro de ceremonias" entre los premiados.


  Al otro lado del salón, Juan Bautista; -que apenas tuvo tiempo para cenar- emplazaba al amigo fotógrafo Juanjo Muñoz para seguir inmortalizando a todos cuantos asistimos a la gran velada. Bautista, en su condición de presidente de "Arte por la Vida" y como "maestro de ceremonias", realmente no paró en toda la noche. Su rostro de ángel vampírico; -como escapado de una pintura de Caravaggio- subyugó a cuantos tomaron contacto con él y posaron en el fotocolt. Desde la directora de la "Fashion Week", pasando por el periodista Alfonso Merlos, el pintor italiano Ferdinando Todisco o el interiorista Andrés Alsina, nacido en Uruguay pero residente en París. Ausencias notorias fueron, Montse Caballé, Luis Merlo o el Barón de Rothchild.
 
El pintor italiano Ferdinando Todisco.

  El tiempo voló en la calidez de un encuentro internacional, en los salones con tintes versallescos del único hotel que tiene una terraza convertida en huerto de hortalizas y verduras, y cuyos dueños poseen una de las ganaderías más encastadas: Herederos de Baltasar Ibán Valdés.
 
El decorador-interiorista Andrés Alsina.

   La lengua italiana y española fueron protagonistas en los alegatos de algunos premiados, y asistimos a una fiesta donde el arte universal fue premisa como un canto de paz y concordia, humanismo y generosidad,gracias a la convocatoria de Fondazione Constanza, que promueve estas esencias en España, Italia, Japón o Estados Unidos.
Aquí estoy, junto a los Garcia-Montes, en una foto del buen amigo Juanjo Muñoz.

   Como el evento, en nada tenía que ver con un ceremonial de bodas al uso, por tanto lo de la "barra libre" no existía y después de haber posado para la posteridad, los invitados fueron abandonando la sala de manera discreta y paulatina. Y mientras mi amigo Bautista quemaba los últimos momentos de una noche mágica; -al modo de una "mascletá valenciana"- posando entre las encopetadas damas por las palaciegas escaleras del Wellington, yo aproveché para vivir un momento de espiritualidad máxima, sentado en el hall del hotel, debajo de un óleo de temática taurina del pintor segoviano Lope Tablada.   
                        
El periodista Alfonso Merlos.
                       

 Evoqué algunos momentos cuando uno ejercía como marchante de arte y quedaba citado en aquellos salones para tratar de alguna que otra operación. Que si un lienzo de Guardi, que unos nobles venecianos quieren vender, pero su sobre-precio no es factible, está por encima de mercado; que si un Goya con certificado de Morales y Marín, el mayor experto español en Goyas, pero Manuela Mena, la conservadora del Prado en departamento ídem, opina lo contrario, por lo tanto nadie sabe quien pintó aquello. Un Picasso, ratificado y bendecido por Maya Picasso (hija del genio), pero ahora, retirada ella, el nieto del genio considera dudoso lo dicho por la anterior. Y así, tantos y tantos. ¡En realidad, ninguno de ellos fueron testigos de la creación de aquellas obras! ¡Menos mal que pasados unos años, mi salud psíquica no se resintió!...El arte tiene estas cosas, bueno, más bien la trastienda del arte, y que pocos conocen. El color del dinero lo nubla todo. Lo de la Fondazione fue otra cosa; gracias a ellos por existir...

           Texto y fotos de Giovanni R.Tortosa