sábado, 28 de octubre de 2023

CHÍCAMO de BARRO Y MIEL, por JESÚS CARBONELL

 La atmósfera bucólica, serena, casi con la espiritualidad de una catedral, que emanan los jardínes y casa-cueva donde vive no son suficientes para calmar sus ansias creativas, de incesantes búsquedas como un torbellino de pasión, de una actividad que recordaría al Picasso transformado en un trabajador de una factoría coreana.

Portada de "Chícamo de Barro y Miel".

Evidentemente, hablamos de Jesús Carbonell, el fotógrafo surcador de océanos y visitante de tribus vírgenes que todavía anidan en el corazón africano. De momento, esas criaturas del inframundo tendrán que esperar un tiempo, que a buen seguro no será largo, para verse reflejados en un libro de fotografías del propio Carbonell.


Jesús consideró la primacia que tiene un delicioso entorno con rio incluido, que además queda a un tiro de piedra de su oasis particular; ese enclave llamado "Chícamo", y que el fotógrafo ha vivenciado íntimamente desde que aterrizase en la zona. 


La elegancia y buen gusto siempre han presidido los productos "made in Carbonell", -ya sean exposiciones de fotografías o algún que otro libro con sus obras. Pero, esta vez nos ha regalado todo una joya para lucir y relucir: "Chícamo de Barro y Miel". 

Un verdadero deléite para los sentidos, que a buen seguro dejará el aroma y sabor al lector, y que conducirá al reservorio mágico que se esconde en las riberas de un río escaso de caudal, pero repleto de sensaciones que rozan lo místico.

Un grupo de grandes profesionales, inspirados por el pintor acuarelista Zacarías Cerezo han compuesto y dado vida a un libro que impacta visualmente y acaricia con sus imágenes de interior. Dicha obra trasluce el mimo y cariño que sus autores le han conferido, como si hubiesen tratado a un ángel de Salzillo. 

Zacarías, Nicole y Carbonell.

Ortega Impresores ha logrado este prodigio editorial, con prólogo de Zacarías Cerezo, junto a un poema de Francisco Sánchez Bautista, aportaciones fotográficas de Juanjo y David, y por último una semblanza sobre Jesús Carbonell de un servidor.





miércoles, 18 de octubre de 2023

JUAN JOSÉ MAROTO, EL "ETERNÍSIMO"

 --Es el hombre ideal para sentarse sobre sus piernas y sentir el taladro de sus ojos, saborear esa mirada de caballero castellano en plena tarde invernal frente al fuego de la chimenea. ¡Me encanta ese porte sobrio,  con ínfulas de conquistador, aunque en el fondo haya sido el hombre de un sólo amor!...  Así se expresa mi amiga Amélie  nada más observar la imagen que preside este relato, con el alcalde de Nava de La Asunción como protagonista.



El alcalde navero Juan José Maroto, bajo la lluvia junto a unas damas.

Nos encontrábamos en el recóndito e intemporal microcosmos que es el mesón de Antonio Sánchez en Madrid. El mesón con mayor antigüedad de la capital, con casi tres siglos de vida. Lugar taurino por excelencia, donde se aquilata la atmósfera de tantas tertúlias con personajes del arte y la  tauromaquia durante tanto tiempo.


Cada vez que Amélie viene a España solemos vernos en Madrid, Chinchón o en cualquiera de los municípios adyacentes donde se ofrezca algún interesante evento taurino. Ella es antropóloga y estudiosa de la tauromaquia.  Vive en la Francia del sur, hija de un reputado compositor francés, autor de una canción que nadie quería interpretar, -según decían por el excesivo pesimismo de su texto y que años más tarde se convirtió en aquello que más dinero ha reportado por derechos de autor. Una de las más célebres canciones de la historia. ¡Eso sí, la canción fue aligerada y dulficada por unos americanos, habiendo perdido su potencial originario!


Mientras lleva a su boca un trozo de tortillita de camarones, contempla una y otra vez la foto del alcalde segoviano con delectación. Y todo ello vino a cuento, por su interés hacia los encierros más antiguos de España, que son los de Cuéllar. Le expliqué la cercanía de esta ciudad con Nava de la Asunción, donde también se celebran encierros, con un ambiente muy similar a los cuelleranos. Para ponerla en situación, le dije que Nava era el pueblo de la torera Cristina Sánchez, aunque ésta naciera en Madrid.


Amélie

La figura del edíl navero despertó una extraña mezcla de curiosidad y fascinación en Amelíe. Me preguntó si era su primera legislatura,  le respondí que llevaba grán parte de su vida como alcalde. -"No te sabría concretar, pero probablemente usaba pantalones cortos cuando empezó a ejercer en el cargo público". 

¡Qué fascinante, toda una vida entregado al pueblo; le tienen que querer mucho allí! --Respondió sonriente mi amiga. Al cabo de unos minutos de estar sentados en la emblemática taberna, me hizo la sugerencia de posar junto a ella debajo de la cabeza del toro de la alternativa de Antonio Sánchez. Me aseguró que estar cerca de un toro, aunque éste ya no tenga vida, refrendaba esa suerte de sortilegio fetichísta que podría influir como un potenciador de virilidad. Así que, no dudé un segundo en hacerme unas fotos debajo de la portentosa cabeza.


Posando con Amélie debajo de la venerable cabeza.

¿Y cómo es el alcalde Maroto en las distancias cortas? -Inquiere Amélie. 

-Un hombre comedido, discreto, tiene un halo de sutíl ternura, pero se suele mostrar reservado, casi impenetrable, apenas expresa sus verdaderas querencias. Es como si no pudiera quitarse la máscara del político, mientras se toma una copa de verdejo en el café Bulevar de su pueblo.

Amélie pone rostro de satisfacción, al parecer esos matices le han posicionado más cerca del alcalde segoviano.

-¡Me encanta su perfil, que es como una rémora de esos personajes que poblaron Castilla en los controvertidos años de los "Trastámaras", todo un reflejo de bizarría castellana!- Exclama, quien es toda una enamorada del "Siglo de Oro" español, que se emociona al oir "La Marsellesa" o "Suspiros de España", que le fascina el olor a tabaco puro en los cosos taurinos, las puestas en escena del banderillero Fernando Sánchez, paladear los lances de capote de Morante o las estocadas de Manzanares.

Mi amiga vuelve a reparar en la fotografía: "fíjate, la señora del jersey azul le está suplicando algo y él coloca su mano izquierda sobre la barbilla, mira fijamente a los ojos de la mujer; esa actitud es de total concentración e implicación hacia ella, se le nota muy receptivo y no pareciera meramente teatral, al modo político. Eso me gusta".




A pesar de vivir en el país vecino, no pasa por alto las cosas que suceden en España. -" Desde que Franco se marchó, parece como si hubiese dejado dos "franquícias" que serían los dos partidos que se alternan en el poder durante estos años. Cuando ha surgido un partido nuevo que quiera ser alternativa de gobierno se les ha echado a escobazos".

A nuestra mente llegan las siglas de UPyD, Ciudadanos, UCD, y el próximo en caer podría ser VOX. Para tranquilizar a mi querida amiga, le digo que Maroto es como si fuese un híbrido nacionalista segoviano-castellano, que carece de la ideología de los partidos al uso, y que por ello es tan querido en su pueblo, y por tanto lleva toda una vida al frente de su ayuntamiento. 


Amélie solicita al camarero una alcachofa glaseada a baja temperatura con huevos fritos de codorniz y salsa de naranja. Alzamos nuestras copas de jerez y brindamos por un posible encuentro en Nava de La Asunción junto al alcalde Maroto, a ser posible en sus famosos encierros.

Como último y para finiquitar la velada solicito al camarero un par de "segovianos", y por extraño que parezca entendió lo que le pedía, normalmente no suele ser así. Al minuto llegaron un par de chupitos fríos con whisky Dyc. Las pupilas azuladas de Amélie resplandecian con todo su fulgor, y de sus carnosos labios en siena tostada resuenan: "mon chier Giovanni, allons à l´hótel verifier les effets aphrodisiaques de la tête de taureau".

-"Tu sais bien, Amélie, que je suis discipliné et obéissant...."






lunes, 2 de octubre de 2023

EL "CUATRO ESQUINAS" DE CIEZA

 Sobre la una del mediodía, una pareja de la alta aristocracia ciezana franqueaba una de las puertas del "Cuatro esquinas".  Tomaban asiento en una de las mesas adosadas junto a los ventanales del local. Pepe, camarero y copropietario del local junto a su hermano Paco, esperaba detrás de la barra, dejaba un tiempo prudencial hasta que el matrimonio se sentía cómodamente arrellanado en los sillones.

Fachada del "Cuatro esquinas". Fotografía de Fernando Galindo

Como en una perfecta puesta en escena, aparecía Pepe, saludando cortésmente a la pareja, a la vez que su brazo derecho ajustaba una de las cortinas para impedir que un haz de luz se colase indiscretamente hasta la mesa. Una atmósfera acogedora era fundamental para Pepe; luego, les servía el aperitivo predilecto de ellos.

Mientras tanto, uno de los clientes habituales de la casa, en uno de los extremos de la barra tomaba lo que a simple vista parecía un vaso de agua, pero que no lo era. Él mismo nos decía con elegante ironía que aquello era agua pero de fuego.  Un boticario del barrio metido a marchante de arte se dejaba ver por el local, siempre portando una vieja carpeta con dibujos y acuarelas de algunos reputados maestros del arte murciano. Allí contactaba con algún coleccionista.

Una gran fotografía en blanco y negro con los Beatles presidía la barra, junto a otra del padre de Pepe y Paco, -conocidos todos ellos como los "peperres". Algunas obras de un jovencísimo Pepe Lucas coronaban los frontales superiores de la misma barra. El aire que se respiraba en el local siempre fue de contenida elegancia, de una gran pulcritud y un climax que no  tenían otros locales ciezanos. Un hilo musical se dejaba notar de manera discreta y las voces de la clientela no solían excederse en el tono.


Los hermanos Ortega parecían haberse formado en elgún regio café parisino al estilo de Les deux magots o el mismísimo café Flore; puede que por la estilosa profesionalidad que mostraban. El caso es que ellos marcaron una forma hostelera que no era el común denominador en un lugar como Cieza, con tantos bares por metro cuadrado.


Una de las últimas veces que estuvimos en el local, un viernes santo en la tarde, tuvimos ocasión de charlar con algunos componentes de una banda musical valenciana, que reventados físicamente por el madrugón, el consiguiente viaje, la lentitud y el intenso calor del desfile mañanero, más lo que se les venía encima por la noche tomaban unas copas de alivio.


Cuando vimos en portada de Cieza en la Red el anuncio de una entrevista a Francisco Ortega y su señora, nos provocó un tremendo golpe emocional. Pero, y como se suele decir: nuestro gozo en un pozo, dicha entrevista nos dejó con el mal humor de una siesta larga. Esperábamos mucho más del personaje estelar, que contara algunas esencias de tantos años, por la gente tan variada, donde habían auténticos personajes de la cotidianidad ciezana; no faltaba dar nombres, sólo algunas pinceladas costumbristas. Un local que ha generado tantos momentos singulares, tantos gestos, tanta vida...

El relato de Ortega nos pareció plano, en ningún momento expresó el alma de un local con tanta substancia, y sí dedicó a pormenorizar aquellos aspectos pesarosos de la profesión, como si de un esclavo se tratara. Lo sabemos, somos conscientes de ello, que la hosteleria es así, pero en nuestra ingenuidad creíamos que locales como el Cuatro esquinas les habían deparado grandes retazos de vida, de filosofía, de historia de tantos personajes que pulularon por el local. Una vida más potente y  alegre que la relatada por el menor de los Ortega, habiéndo sido él, testigo privilegiado de todo ello.


Una pena, que los pocos comercios antiguos que todavia sobreviven, y que a penas les quedan un suspiro como es el caso del Cuatro esquinas no dejen testimonios de su historia, porque al fin y al cabo forman parte de la historia de Cieza.