domingo, 21 de diciembre de 2025

OLFATORIUM, Perfumería de alto rango

El mundo de la perfumería vive momentos llenos de plenitud, a veces convulsos, polémicos, pero siempre potentes. El habituál consumo de fragancias se une a la enorme proyección que desde las denominadas redes sociales se hace de dichos productos. 





Reseñadores los hay a patadas, unos más convincentes, otros menos, aunque la mayoría de ellos tenga esa bíblia cibernética llamada "Fragántica", lugar donde acuden para acaparar notas y composiciones. En realidad, realizar una cata de perfumes a ciegas no sería fácil y en España probablemente dos o tres individuos podrían  tener esa rara habilidad de acertar en dichas formulaciones.



Quizás, la parte más desconocida de este negocio sean las casas-laboratorios que proporcionan los materiales a artesanos y perfumístas. Varias de estas empresas se hallan en Barcelona. Olfatorium es una de ellas, y después de haber cotejado sus productos podemos decir que su calidad-precio es bastante notable. Desde aceites esenciales, moléculas sintéticas, absolutos, tinturas; además de enseres y herramientas de laboratorio, Olfatorium ofrece un servicio rápido con una esmerada preparación y embalaje de los productos. Se percibe una enorme profesionalidad  que hace confiar plenamente al cliente. 





Realmente ha sido todo un fantástico hallazgo el conocer y sentir la calidad de sus productos, así como su excelente trato.




jueves, 31 de octubre de 2024

JOSÉ ANTONIO "ROJO", TALENTO ADMIRABLE

 Le llamaban "el buitre de la Arboleja"; -aunque él nunca tuvo vinculaciones madridístas y tampoco barcelonístas. El talento futbolístico de este hombre de cabellos rojizos, -por ello era llamado "Rojico" y posteriormente "Rojo"- fue inmenso y los defensas contrarios estaban llamados a pararle los pies, ya fuera de manera semi-correcta o de forma víl y sanguinaria. Pero, la lesión de mayor envergadura se la produjo en un entrenamiento.

José Antonio "Rojo" en la actualidad.

--"A pesar de las durísimas entradas que sufrí en mi carrera, me lesioné la triada en pleno entrenamiento cuando era jugador del Cartagena. Luego, tuve otras lesiones, pero lo de Cartagena sin duda fue la más grave"


Probablemente los aficionados de aquella época desconozcan cuál era su primera demarcación en un equipo, y que sorprendentemente no era actuar como delantero.

--"Empecé jugando de portero; aquello me gustaba, pero debido a mi escasa estatura tuve que dejarlo. De allí pasé a la delantera, ya fuera como extremo o delantero centro."


Jugando con el Orihuela.

Por cierto, ¿en que demarcación prefería jugar?

--"Como delantero centro, a pesar que en los extremos disfrutaba, incluso llegando a jugar en la banda izquierda."


Salió del Bosco, pasó al Cieza Promesas para ser el grán bastión y figura en el Club Deportivo Cieza, por cierto el maestro García Alcázar le dedicó un pasodoble, cosa rara en un futbolísta.

--"Así fue, el maestro era de mis seguidores o fans como ahora se dice. ¡Claro, los pasodobles son propios para toreros pero no futbolístas, y en ese sentido me sentí dichoso y sumamente feliz por ello! En alguna ocasión y estando la banda en el campo, cada vez que marcaba entonaban el pasodoble y yo me veía obligado a saludar. ¡Fue muy bonito!

El maestro García Alcázar al frente de la Banda Municipal en La Arboleja.

En el Club Deportivo vivió el célebre ascenso a segunda B siendo Juan León presidente. ¿Qué recuerdos tiene de aquella experiencia?

--"Como jugador creo que fue mi explosión futbolística. La temporada en tercera y luego el ascenso son de esas cosas que trascienden en el tiempo. Haber jugado junto a Manu Núñez o Mario Armando Husillos, ¡qué grandeza! Por cierto, con Husillos sigo en comunicación, últimamente andaba como director técnico en un equipo griego, después de pasar por Inglaterra. De Quevedo guardo su estigma como jugador y persona de una tremenda honestidad. La inmensa calidad de Isaac Palazón "Isi", el oficio de Juanjo o Pedro Gaspar. En realidad formamos un grupo muy compacto y luchador.


Con el Real Murcia.

Y del entrenador Calvo Marini, ¿qué me dice?

--"Buen preparador, aunque para mi gusto tenía un estilo algo anticuado para lo que eran aquellos años".

Le recordamos a José Antonio, algunos otros nombres de aquél equipo, por ejemplo el defensa central Manu o el delantero aguileño Paco Valera.

--"Manu venía del Villa-real y era un portento atrás, ofrecía mucha tranquilidad, y de Paco Valera siempre envidié su disparo. ¡Qué potencia tenía, todo un cañonero!"


Caravaca, Albacete, Hellín, Cartagena, Orihuela, Relesa Las Palas son nombres de algunos de los equipos por los que Rojo transitó, aparte de los equipos de su Cieza natal. ¿Cómo eran sus contratos?

--"Muy sencillo, sólo firmaba por una temporada, no iba para más tiempo. En función de ello ampliaba el contrato o no. En realidad fueron casi siempre positivos y en un equipo donde Antonio Pedreño era entrenador quisieron contratarme pero no me convencía aquello. Les pedí un dinero por encima de mi cotización para no ir, pero después de unas dudas de la junta directiva decidieron ficharme. ¡Ganar 400.000 pesetas cada mes, de aquellos años en tercera era toda una locura!"


Esto significa que usted no solamente disfrutó jugando, también hizo "caja"?

--"En ese sentido no puedo quejarme, el fútbol me dió mucho de lo que hoy puedo disfrutar; económicamente salí muy bien parado".


Un jugador como Rojo tuvo muchos éxitos; ¿los solía festejar después del partido?

--"En pleno campo me sentía feliz cuando marcaba; allí lo festejaba, pero fuera no mucho. No consumo alcohol, no me gustan las fiestas, me conformaba con ir a cenar junto a mi novia."

Con el Club Deportivo Cieza de sus amores.

Por cierto, ¿ha sido usted hombre de un sólo amor?

--"Evidentemente. Mi novia y posteriormente mi mujer ha sido el amor de mi vida."

A José Antonio se le iluminan las pupilas cuando sale a relucir su esposa. Se le nota feliz como cuando saltaba para festejar un gol. Conforme avanzamos la entrevista se le percibe más relajado y entregado a su tema estrella: el fútbol. No en vano pasaron tres horas sin evidenciarlo. Hace hincapié en la mejor preparación: alimentación, ejercicio y descanso. No en vano, ahora José Antonio ejerce de entrenador de las actuales promesas del fútbol ciezano.





Antes del famoso gol de Messi frente al Getafe, es decir bastantes años atrás, usted hizo una jugada idéntica, acabada en gol pero con anécdota curiosa.

--"Cogí el balón en mi propia área, me fuí como una bala al centro y anduve sorteando uno a uno, hasta que un defensa quiso frenarme en seco pero sólo consiguió sacarme una bota y entonces proseguí hasta porteria para regatear al portero y llevar el balón a las redes. Y claro, apareció el árbitro, se me acercó y dijo lo siguiente: tendría que anulártelo, porque no se puede jugar casi descalzo, pero fue una jugada tán mágica que no tengo más remedio que dártelo como gol legal. Lo curioso es que ningún jugador protestó por la cuestión".

Si esa jugada con gol incluido la hace en La Arboleja lo sacan en procesión el domingo de Ramos junto a La Burrica.  -José Antonio se ríe abiertamente y es cuando saca a relucir su popularidad de entonces:

--"En mi barrio colocaron una iluminación nueva y más potente y algunos vecinos creían que yo había sido quien movió los hilos para ello, pero no fue así. Me adjudicaban honores que no me correspondían". 



El precio de la fama tenía eso, pero también "disfrutó" de los muchos improperios e insultos de los hinchas rivales. ¿En el césped se escuchaba todo eso?

--"Ya lo creo, ¡y no digo de los defensas!.."

Y ahora dígame un secreto, ¿cuál era su equipo como aficionado?

--"La Real Sociedad de Arconada, López Ufarte, Satrústegui, Zamora, etc".

Hablar con un jugador como Rojo te brinda un amplio abanico del trasfondo que se mueve en semejante deporte; porque su curiosidad maneja  todos los resortes de semejante tinglado, y seguro que la charla nos daría para una conferencia o algo semejante.



En España, si no has sido jugador en primera y especialmente en el Madrid o Barsa no eres nadie. Qué apuntaría José Antonio a esa cuestión?

--Que así es, pero la filosofía que marca este país  en nada tiene que ver con otros escenarios de paises  europeos donde se priman las verdaderas esencias del fútbol. Aquí se otorga más importancia a la fama. De todas maneras podría citar decenas y decenas de jugadores con mayor calidad que muchos de primera, pero quizás, tál vez el tren no les pasó y ahí siguieron. En el fútbol como en cualquier profesión deportiva o artística la suerte es la clave.

¿Qué gol le hubiese gustado dedicar a su madre?

--"Mi madre murió muy joven, nunca pudo vivir lo que fue mi vida deportiva. En realidad no sabría dar esa respuesta."

La mirada de Rojo se torna difusa, medita y no encuentra salida a tán compleja tesitura. Hacemos un cambio de tercio y hablamos de su hijo, actuál futbolista y le pregunto si ha heredado el veneno por el gol. 

--"Mi hijo tiene otra actitud diferente a la mia. Somos diferentes como jugadores. Me encantan sus maneras". 

Casi todos los futbolistas tienen supersticiones, ¿cuál era la de Rojo?

--"Siempre me gustó saltar al campo detrás del capitán; probablemente porque yo era el más joven en muchos de los equipos que jugué. El caso es que me sentía seguro de ese modo".



¿Qué supuso el Eme-A-Uno, célebre pub ciezano?

--"Fue el lugar de encuentro, de tertulias entre jugadores. Carlos Alonso el "Porteño" supo insuflarle toda la pasión futbolera que él mismo traía consigo. Nos sentíamos casi en casa propia. Luego, tenía aquél lado oscuro y misterioso, cuando a ciertas horas de la noche parecía algo así como un club privado. Aquel local dió mucho juego".

Y actualmente, como ve el fútbol de ahora en contraste con su época?

--"En mi tiempo como jugador había más próximidad entre aficionados y futbolistas, cosa que ahora no sucede. Es cierto que actualmente acude mucho público a La Arboleja, pero todo es más frío, quizás tenga que ver con la sociedad actuál, más tecnócrata y menos natural".

El tiempo voló escuchando a este hombre talentoso, sobrio y con un alto sentido de la realidad. Porque otros con mucho menos bagaje, con trayectorias de menor brillo que él tendrían el ego por las nubes. Sin embargo, José Antonio nunca dejó de ser el hombre de rostro aniñado, humilde, exento de vanidades. Cuando habla acerca de los comentarios de hijos de amigos al respecto de tál o cuál gol suyo, lo hace en voz baja, como si no quisiera hacerse eco. Tiene la elegancia y categoria de los elegidos.


                                                 G. R. Tortosa













viernes, 18 de octubre de 2024

POR TANTO AMOR A CONTRALUZ

De un viejo piano afloran notas que nos evocan "Los sonidos del silencio", y delicadas ráfagas de luz se van colando por los grandes ventanales que dan a la Avenida de Portugal, en el límite con Aluche.



Junto a una de las ventanas se halla la figura de un hombre de cabellos dorados, entreverados con alguna que otra cana. Mira fijamente hacia los alcornocales que quedan detrás de la gran avenida; delimitan la popular y entrañable Casa de Campo madrileña. No en vano, ese lugar le provoca algún que otro flagelo en el alma. Pero también una amalgama de sensaciones de tono agridulce y hasta diría que placenteras.


La hojarasca otoñal pone un ligero barniz de matices en oro viejo y anaranjados en la tarde, como un atardecer de tintes velazqueños. Sus pupilas no dejan de escudriñar aquél espacio vegetal; tal vez porque su adolescencia anidó allí, anhelando sueños de papel, quimeras como pavesas en el viento.


Todo ello provocan suspiros en su anatomía a contraluz que ya frisó los sesenta, aunque su cuerpo todavía conserva la fibra atlética que su vocación le requería. A pesar de pertenecer a barrios como el Lucero o Canillejas, el destino le endosó el apelativo de príncipe; bueno, a él y sus dos compañeros de sueños y fatigas. 


Hoy sigue preguntándose cómo llegó a sobrevivir a sus amigos principescos, y a tantos dislates que cada tarde se daban en un círculo dorado de sangre y sol; de tantas conjeturas y nervios desatados en hoteles de lujo y también en descacharradas pensiones  en perdidos pueblos de Castilla. Todo ello es como un fragor del viento que va acariciando sus sienes plateadas.


La tarde va adentrándose en sus últimos estertores; a los matices crepusculares se une una fina lluvia que va salpimentando una atmósfera densa entre vapores y humos de los coches, que no dejan de transitar por la avenida. Los edificios de Plaza de España despuntan al fondo, lejanos e imprecisos. Un ambiente que destila la melancolía mísma de la figura masculina junto a la ventana. 


El piano dejó de sonar, porque la joven estudiante quedó embelesada por el calor de la escena, que como un retazo de teatro le sugiere no perder detalle. Es como un atrezzo meramente teatral, pero ciertamente real, como lo fuera la profesión que ejerciera él.


En el cristal se van formando pequeños regueros de agua, dibujando un escenario  abstracto, surreal y hasta bucólico. Las luces de color bermellón de los coches van creando estelas luminosas que recuerdan una procesión penitencial andaluza. De repente, el piano vuelve a sonar, esta vez con una suave melodía que parece motivar al ex-príncipe.


Es pura intuición, de repente aquellos sonidos le disparan su mente a miles y miles de kilómetros, y como quien musita una oración, de sus labios salió en tono bajo:

"Escuché las golondrinas al marcharme. Era simple coincidencia del destino. Y es por eso que al oir las golondrinas, siempre me hacen recordar los días aquellos. Hay momentos desastrosos en la vida, y esa pieza entre los mios uno de ellos...."  La joven pianista, sorprendida tál vez por la improvisada interpretación sigue desparramando notas en el ambiente, a la vez que observa el semblante de piel sonrosada de quien fuera artista bruñido de oro y plata. 

La mirada se le va empañando al iguál que los cristales, perdida en un punto infinito que va más allá de los alcornoques que engalanan la avenida. En escaso tiempo todo el bagaje de vida explosionó en su memoria, apenas sin darse cuenta de ello. Y así, mirando de nuevo el horizonte crepuscular, entendió que todo fué un carrusel de sensaciones en un mundo barroco, repleto de aplausos, algún que otro fracaso, incomprensiones y la incertidumbre siempre como estandarte. 




Puede, que tanto frenesí de viajar en el tiempo le haya perturbado, mientras los chasquidos del agua ponen un corolario sonoro a su zozobrante mirada que sigue perdida en un punto gris en la distancia. También comprende que todo, absolutamente todo no tiene sentido por el vacio dejado por ella.


La pianista marchó, dejando unas golondrinas en el aire y nuestro protagonista sintió como de sus ojos brotaban un par de lágrimas, macizas como dos perlas a la vez que en sus labios afloraba una sutíl sonrisa al creer que una imagen de Mar y Sol aparecía como un sortilegio en los cielos de Madrid.

                                               J.Ruiz Tortosa

A mi amigo Julián, maestro fuera y dentro de los ruedos, por su tremendo humanismo, por compartir tantos sentires de un hombre profundamente sensible... 






martes, 15 de octubre de 2024

SILENCIOS Y MISTERIOS EN FRANCISCO JOSÉ PALAZÓN

Los arcanos de la Tauromaquia son siempre inescrutables, que como ciencia infusa apenas revelan nada. Por ello, por vivir en ese mar proceloso, malharado, aunque seductor y caprichoso, los que navegan en él quedan impregnados de por vida con la pátina del misterio. 




Y nos referimos a sus primeros actores, a aquellos que forman parte del teatro único, el de verdad, donde el arte, la belleza y la muerte conforman una trilogía singular. La golfería que rodea y vampiriza a este espectáculo queda al margen. 


La historia del toreo está repleta de seres extraños, individuos de perfil acrisolado, enigmático; como si hubieran venido de otro planeta. Quizás, por su especial manera de adentrarse en los vericuetos de una incertidumbre siempre presente, de un devenir absolutamente incierto. Y al fondo de todo ese oscuro marasmo, probablemente les espere el radiante foco que la mano de un dios pagano les ha colocado para irradiar una luz sobrenatural, cegadora y brillante, otogándoles calidades de semi-dioses terrenales.


En la hiper-artificiosa y robotizada vida actuál se hace complicado comprender y asimilar la vida de un torero, de cómo se pasa del caminar por enmoquetados pasillos de regios hoteles al olor de estiércol que desprenden los patios de cuadrillas, para después acceder a un escenario circular donde oro, sangre y sol serán sus aliados. 


Francisco José Palazón es uno de esos seres cuyo destino le hizo acceder a ese laberíntico micro-cosmos, que al iguál que Teseo se las tuvo que ver con el Minotauro hace la friolera de treinta siglos, él también sintió la dicha de ser elegido.



Torero de reciedumbre clásica, de ancestros con la marca José María Dols Abellán, alicantino de Elda,  hoy maestro y faro-guia de auténticos zafiros, oros y perlas que serán pulidos a través de todo su baluarte de técnica y filosofía taurómaca. 


Borja Escudero, Kevin Alcolado, Iker Ruiz o Javier Cuartero no son cosas de la casualidad, vienen a ser los frutos de una entrega sin límites, donde los horarios y el esfuerzo personal que enarbola Palazón y hace que su labor cruce las fronteras de lo convencional.  Cuando algún aficionado contemple desde su grada las peripecias artísticas de sus discípulos, jamás podrá sospechar los desvelos que ese profesor, maestro y por siempre amigo tiene hacia ellos. Si te dicen que antes de romper el alba salen desde Alicante, camino de Badajoz para tentar unas vacas en la ganadería de Juan Albarrán, y que en el mismo día regresarán a Alicante, -al menos los que hemos efectuado muchas veces ese trayecto nos cuesta creerlo. Y así sucesivamente, ya sea Cáceres, Jaén, Salamanca; lo de la escuela alicantina y su capitán nos parece increíble. 




Llegará el día donde los Alcolado, Escudero, Cuartero e Iker serán los referentes taurinos de Alicante, cuando ya los Manzanares y Esplá sean una rémora en el tiempo. Entonces, Paquito Palazón, semioculto, solitario en lo alto del graderío, verá con ojos emocionados entre volutas de humo del cigarrillo las evoluciones y disfrutará de los éxitos de quienes un día pusieron sus voluntades y sueños toreros en él, en su talento de maestro grande.





viernes, 5 de julio de 2024

MARUJA VILLALBA Y EL MAR





El abuelo Pepe Villalba está sentado de costadillo bajo el enorme emparrado  que hace de sombraje en el exterior de la casa. María, su mujer no para de mover su menudo cuerpo en las actividades cotidianas de ama de casa, madre y alma mater de una familia de cinco hijos: Pepita, Manolo, Maruja, Diego y Pepe.


Ambos desprenden naturalidad a raudales, y parecen como sacados de un report de National Geographic sobre un poblado del Himalaya, donde la sencillez y la felicidad viajan a la par. Los haces de luz se cuelan por el viejo sombrero de paja que cubre la canosa cabeza de Pepe. Sus pequeños ojos achinados se estiran, a la vez que esboza una sonrisa que pareciera eterna; no en vano es un hombre que valora y siente el humor así como la felicidad en una vida que fuera llena de carencias, hambrunas, sobreviviente de una feroz post-guerra.


Ejercen como guardeses de una especie de finca, propiedad de unos empresarios locales. Rodeados de vegetación, moran en una humilde casa frente a un estanque para remojar esparto y unas naves. El campo de fútbol  ejerce como vecino de ellos, y a través de una tapia se pueden visionar los partidos que juega el Club Deportivo Cieza.


La vida transcurre sin sobresaltos, en ese particular edén que los Villalba hacen realidad cada día. Tanto Pepita como Manolo abandonaron la estancia para casarse y residir en Cieza y Alicante respectivamente. Y en esas que apareció José Tortosa, hijo del sacristán de la Asunción, recién enamorado de Maruja. Pero, a diferencia de los demás, José ejerce una profesión que le hace convivir con el mar, con la mar, como le llaman los poetas y  marineros. Una extrañeza en un pueblo tán de secano como Cieza. El destino así lo quiso y por tanto, Maruja habrá de lidiar con ese raro desígnio: vivir un noviazgo sumergida en la incertidumbre que regala el mar a sus criaturas. 


En tiempos donde todavía no ha llegado el "wassap", los "iphones", donde hasta el teléfono clásico se hace de rogar, sólo quedan las cartas. Cartas inflamadas de amor, que probablemente describen la desazón vivida sin el ser amado, la peremne ansiedad de todo enamorado. Maruja que es profesora de corte y confección hallará en esas cartas y tarjetas postales el repentino consuelo a tantas horas de tejer telas, a la vez que sueños con aquél hombre de la mar; aunque quizás también llegue a su mente la literatura que va ligada y etiquetada a los hombres de esa misma mar: ¡que si un amor en cada puerto, que si tienen fama de conquistadores natos, o van desparramando toneladas de feromonas como los marineros del anuncio televisivo del perfume de Jean Paul Gautier "Le Male"!



La pareja irá sorteando todo un crisol de vicisitudes que marcan el tiempo y la distancia, para robustecer aquella relación no excesivamente convencional. A José, Maruja le quitó el barniz evangélico como nombre del carpintero de Galilea; ahora le llama Pepito. Y junto a  Pepito deslizará sus pies por el enmoquetado pasillo que le conduce al altar entre acordes del "Aleluya" de Haendel que brotan del armonio-piano ejecutado por Antonio Tortosa, padre de José y ya suegro, en la basílica de La Asunción.


Como sub-oficial que todavía es, José-Pepito buscará el lugar ideál para convivir con Maruja, pero debe adaptarse al aún exímio sueldo por lo que residen en uno de los barrios alejados del centro cartagenero. Después, al paso de unos años acamparán en el barrio de san Antón. Quedan unos años para llegar hasta la calle Trafalgar, tercer y último domicilio familiar. En medio de esta vorágine la vida les sorprenderá con el sortilegio de los primogénitos: Maruja perderá a su hermana Pepita. José lamentará la marcha de su también hermana mayor, María. Ambas sufrían dolencias cardíacas. El pequeño Antonio, con tán solo un año de vida se uniría a esa patética peregrinación, creando una triste  trilogía en la familia Tortosa-Villalba.


Las tormentas que ponen a la deriva barcos y otros artefactos marinos, también dejan que la luz del amanecer aflore entre nimbos y deshilachadas y agrisadas nubes. Queda pués un margen a la esperanza de un nuevo día y de manera intermitente aparecieron en escena: José Antonio, Jesús Ginés, María del Mar, Francisco Javier, Ana Silvia y Manuel.


El matrimonio consolidó sus férreas columnas y andamiaje dando muchos pasajes positivos y llenos de vida. El binomio Tortosa-Villalba daría para un extenso relato salpicado de cientos de anécdotas para referenciar en este humilde artículo, pero aún así el retrovisor de la nostalgia nos deja un emotivo momento, cuando el padre de José aterrizó en Cartagena en un legendario y flamante "citróen 2 caballos". Visitó el Arsenal, el barco Alcalá Galiano, también al reverendo don Juan Iniesta Gil; -en esa época párroco de Santa María de la Cabeza. Antonio Tortosa, un hombre fuerte, sin fisuras sentimentales resoplaba y se emocionaba al divisar en el horizonte anaranjado de la tarde el barrio de Santa Lucía. De ahí era su mejor amigo de la guerra, quien acabó siendo ajusticiado por un pelotón de fusilamiento. Antonio también estuvo allí, pero salvó su vida "in-extremis".


Lamentablemente, cada vez que alguien, un amigo, familiar o conocido es arponeado por esa cosa llamada cáncer, a nuestra mente llegan los lamentos de Hervé Gatssier, un anticuario parisino al que conocimos en una subasta de arte. Hervé tenía un tío investigador-científico, el cuál había conseguido una fórmula que lograba bloquear y aislar las células cancerosas en su búsqueda por el azúcar. Éste es el sistema por el que dichas células se retro-alimentan. Después de muchos años de investigación, ensayos y testear el producto, detectó su alta eficacia y lo ofreció a una marca farmacéutica. No sólo recibió el desdén y rechazo, es que también le llegaron amenazas de muerte si llegaba a promocionar dicha fórmula. Hervé comentaba con tremenda indignación: "¿para qué sirve toda esa farsa de hacer ver a la sociedad que el mundo científico está volcado en esa enfermedad, si luego esas multinacionales no quieren saber nada? Son más rentables los medicamentos paliativos que aquellos que pueden erradicar la enfermedad".


Atrás quedó la calle Mayor, el ilustre café donde se compuso "Suspiros de España", la  emblemática esquina de Los Cuatro Santos, los edificios modernistas; los Héroes de Santiago y Cavite parecen guias turísticos y el aroma acre y salobre de algas, petróleo y algunos desechos se entreveran con la sal marina provocando un potente olor ozónico y los reflejos plateados resurgen del verde limo de las aguas. El rechinar de gaviotas pone un acento lírico en el atardecer. En uno de los bancos, dos figuras humanas dialogan a la vez que sus miradas parecen centrarse en  la bocana del puerto,  en el faro "La Curra". El capitán de Marina ya retirado le explica a su grumete las sensaciones que él sentía cuando franqueaba aquél vestigio de piedra, de la encomiable e íntima felicidad que afloraba en su ser, al retorno de la batalla con la mar. El volver de nuevo a casa.

También le dijo que a pesar de las miles y miles de millas navegadas, de los infinitos puertos visitados, de los muchos avatares de la marinería, él fué hombre de un sólo amor. El grumete asintió esbozando una sonrisa cómplice a la vez que agradecía sus palabras. 


La figura del veterano marino José se pierde en un punto gris del puerto junto al joven Manolito, su fiél confidente.... 



A la familia Tortosa-Villalba. A la memoria de Maruja.                        

 J.Ruiz Tortosa









EXTREMEÑOS ADORABLES

 Desde que recalamos allí, hace más de una década, cada vez que nuestros sentidos nos alarman sobre las tierras extremeñas una sacudida rebosante de endorfinas nos inunda. Será que amamos en secreto esa geografía, especialmente a las gentes que conocimos y que el tiempo arrastró hasta el presente. 


Siendo el décimo aniversario de éste nuestro modesto blog, hemos decidido ofrecer unos premios de carácter simbólico, ya que estos sistemas de comunicación no dan ni para comprar unos chicles. Aunque en el blog hemos tratado una enorme diversidad de temas, desde viajes, visiones sobre el cristianismo, cosas de pintura, gastronomía, música, y así podríamos seguir; sin embargo nuestras querencias tomaron rumbo autonómico y se manifestaron hacia la venerable Extremadura. 


Y algún lector del blog se preguntará que siendo Extremadura tan grande, ¿por donde irán nuestros desvelos cariñosos?, y claro, Hornachos aparece desde el interior de la chistera. Una población no excesivamente grande, con un marcado contraste en la conformación de su arquitectura de ínfulas moríscas. Las diferentes cuestas parecen ascender a un altozano, como si allí morase un olímpo de los dioses. Como teníamos serias dudas acerca de quienes podrían ser premiados hemos recurrido a la inteligencia artificial:


Premio "DELIZIA OSCURA" para Ana Villena Diaz, por su trayectoria hostelera al frente de Castillo de Hornachos, un hotel-casa rural con empaque y reciedumbre. El encanto personal de Ana como anfitriona es delicioso. Su atractivo personal conmueve nuestros conceptos estéticos y nos llevan hasta el renacimiento. Los tonos claros de su piel contrastan con la potente oscuridad de su mirada, envolvente y casi vampírica, que nos envuelve como una fina capa de misterio.


Ana Villena

Premio "JARDINERO DEL AMOR" a José Antonio Blasco, arquitecto municipal de Hornachos. Si su calidad como profesional es más que notoria, su atractivo personal lo supera. Tomar unas copas de vino junto a él es sumergirnos en una atmósfera, donde su "savor-faire" como hombre cosmopolita nos impregna de finezza, cultura y amenidad. Pero, cuando el arquitecto extremeño toma las riendas como anfitrión es cuando resplandece su figura de maneras colosales.

Nuestra amiga Madeleine Thibaut, fotógrafa parisina de modas e interiorismo se expresaba así cuando le mostramos unas imagenes del arquitecto Blasco:


"Es el hombre ideal para sentarse sobre sus piernas y sentir el taladro de sus ojos, saborear esa mirada de caballero altivo en plena tarde invernal frente al fuego de la chimenea. ¡Me encanta su porte sobrio, con ínfulas de conquistador, aunque en el fondo haya sido el hombre de un sólo amor!


José Antonio Blasco

Después de estas sensaciones sólo nos queda brindar por el recién nombrado "Jardinero del Amor".

Y como tercer premio, que viene a denominarse "Après L´Amour", la galardonada es: María José Aguilar Venegas.

María José Aguilar Venegas.


María José es la versión reformulada y actualizada de Lilie Marlench, por su dilatado curriculum vitae, que le ha llevado a surcar diversos continentes y haber sido embajadora "ad libitum" de su tierra. Su figura jamás pasa desapercibida allá por donde sus rítmicos pies pisan. Precisamente, los ritmos le han conferido una sobretasa de sensualidad a su ya de por sí atractiva presencia. "Después del amor" es un premio sobradamente merecido por uno de los más bellos espíritus extremeños.

¡Felicidades a todos los premiados!




miércoles, 3 de julio de 2024

ANTONIO PIÑERO, EL DETECTIVE DE JESÚS DE NAZARETH

 El profesor Antonio Piñero vive cómodamente instalado en el siglo I. Vive la hermosa dualidad de ser un hombre moderno del siglo XXI, que cada día desciende a los sótanos pétreos y oscuros del siglo I. Es como un vampiro forense que fuera a realizar autopsias a evangelios tildados como apócrifos; otros denominados sinópticos;-con la garantía de oficialistas y bendecidos por Ireneo de Lyon. Chequear las actitudes ignominiosas de Gesio Floro u otros mandatarios de aquel tiempo. También, ¿y como no?; el epistolario "paulino": esos cincuenta folios que tanto juego dieron a la cristiandad; y todo un cuantioso legado que la espiritualidad judaica crea en época tan terriblemente convulsa.



    Piñero parece moverse "como pez en el agua" en ese ámbito donde las matemáticas quedan relegadas a un plano secundario, y la ambiguedad y el misterio son como un bálsamo que fluye natural en todo ello. Y surge la expresión: "repensar"; que para el tiene tanta importancia.
    Desencriptar, decodificar toda la mensajería que contienen tales escritos se antoja tarea mucho mas compleja que realizar un viaje a Júpiter, comprender la teoría de los átomos, pretender vender abrigos de visón en la Polinesia....Por tanto, el merito profesional de este filólogo e historiador es tal, que este país; un tanto analfabeto en materias de historia religiosa debería rendir el respeto que merece;-si hubiese nacido en Pennsylvania o Illinois seria posiblemente una de las autoridades mundiales en investigación  del Cristianismo. Pero Antonio Piñero es de Chipiona.

    De rasgos apolíneos, ojos claros, cabellos plateados; contenida elegancia, mirada regia y escrutadora, que recuerda a un emperador romano; su voz adquiere infinitud de matices, revelándose enfática cuando quiere remarcar un hecho o subrayar una evidencia. Por ello, sus exposiciones publicas y conferencias reportan un plus de interés. Se le nota enamorado, apasionado por su trabajo y eso lo transmite al publico.

    Y habría que agradecer su gran dosis de pragmatismo; de honestidad profesional: "no sabemos", "no tenemos fuentes";-son expresiones que suele usar ante ciertas preguntas. Creo que eso le honra. Otros investigadores aprovechan esos vacíos para rellenar con alambicadas fabulaciones lo que no tiene respuesta.

    Puede que Saulo de Tarso sea uno de sus personajes favoritos. La figura histórica de Jesús le resulta fascinante, aunque no le termine de emocionar. Tal vez, porque supo desnudarle; quitándole toda la hojarasca, y los cientos de barnices que la Iglesia puso a su egregia figura;-convirtiéndolo en el icono con mayor popularidad de la historia.

   Por tanto, el profesor Piñero es consciente de moverse en aguas fangosas cuando trata de explicar con su verbo sencillo, cálido y comprensible la historicidad de Jesús. Cuida su lenguaje al máximo, cada palabra es medida; la observa con lupa; va como de puntillas, con sumo respeto. Trata con la máxima "finezza" sus tesis.

   Y a pesar de todo ello, siempre hay un rechinar de dientes, un crujido metálico en el corazón de algún creyente confeso que confiesan no entender aquello del "fracaso mesiánico de Jesús". 
   Puede que se cumpla aquello, que un colega suyo dijo; el profesor Mario Saban: "los que entendemos a Jesús, no creemos en él, y los que creen en él, no le entienden"....
   A pesar de su abigarrada carrera profesional; repleta de publicaciones sobre la temática judeo-cristiana e innumerables charlas y conferencias, su excelsa humildad le hace mirarse interiormente y comprobar que apenas conoce una pequeña porción de todo el maremagnum de la historia, por el investigada.¡Es el lamento silencioso de un sabio humilde, como él!...
                                     Giovanni R:Tortosa
Fotografía: web Antonio Piñero